26 septiembre 2012

¿País en Regresión? Nuestras complejidades inconscientes en algunas imágenes sociológicas. Mireya Vargas 2011

Hace poco más de un mes, terminé de leer el libro de Mireya. Creo que es un regalo para la sociología y la psicología, pues nos da la oportunidad de comprender algunos de los elementos que desde el colectivo venezolano, compuesto por tantas individualidades, intenta explicar esas complejidades que derivamos como venezolanos y que muchas veces no entendemos, especialmente aquellas que tiene que ver con nuestro desarrollo como País.

Antes de avanzar en aspectos generales y de interés sobre el libro de Mireya, observo conveniente brevemente compartir lo referido a la regresión (Lat. regressio = retorno) el término suele usarse en la psiquiatría como un procedimiento por el cual, mediante la hipnosis u otros métodos de alteración de estados de conciencia, el terapeuta logra que una persona recuerde acontecimientos de su pasado: escenas, emociones, voces, sabores o aromas. Cuando las vivencias se asocian con el pasado, es común que la persona sienta la certeza de estar aquí, en el presente, mientras al mismo tiempo tiene la sensación de estar en el pasado, lo cual le permite comparar y entender el posible origen de sus traumas o afecciones psicosomáticas. De vuelta al libro, lo encontrarán cargado de la experiencia maravillosa que regala la investigación multidisciplinaria, donde no menos de 7 años de investigación.

Mireya, y su equipo de trabajo, después de apoyar el impulso de proyectos y programas de desarrollo, que previamente pasaron por todo un completo análisis, y aún cuando las oportunidades han estado dadas para el desarrollo, han observado que no ocurren los cambios esperados. ¿Por qué?... ¿País en regresión? es la pregunta (quizá una hipótesis de respuesta) que usa como justificación para desarrollar un ensayo que tiene como base la teoría del psicoterapeuta Carl Jung. El reto está centrado en dar respuesta a "los porqués" de lo difícil que resulta lograr cambios, incluso en grupos o comunidades pequeñas.

Las evidencias se encuentran a lo largo del texto como esos eventos extraordinarios que se nos han vuelto comunes, y aún no sabemos (y pareciera que no queremos) explicar:

• Carmen, una adolescente casi-niña sale embarazada de un delincuente de su barrio. Su madre le hace una habitación en la platabanda, con una cama y un televisor donde pasa el día. La cuna del bebé la pone en la habitación de la abuela quien de ahora en adelante será la "mamá", proveedora para toda la vida.
• Un caserío de 20 viviendas y 200 habitantes, de la zona de Barlovento, tienen más de 40 asociaciones civiles constituidas legalmente, adaptadas para cosechar eficientemente cualquier tipo de ayudas.
• Vargas y la tragedia de 1999, donde se invirtieron ingentes cantidades de dinero en lo social, pero sin obtener resultados reales por no entender lo que estaba en juego en esa situación.

Aspectos paralizantes de la psique se observan claramente en el texto. En los últimos años, Venezuela se ha sumergido en distintos tipos de sufrimientos que antes estaban, pero eran inadvertidos y ahora están allí e incluso se viven con “normalidad”. La proyección de esas “sombras” la hacemos en los otros, a través de categorizaciones que no nos gusta: Chavista, Escuálido, Mantuano, Mono, Nuevo rico, Pata en el suelo. Por su parte, familias divididas, o personas pensando en su “plan B” mientras buscan su pasaporte. Situaciones que denomina "in between", pues muchos venezolanos se encuentran entre la nostalgia del pasado "cheverísimo" y la angustia de regresar al neolítico con los “monos”, mientras otros, buscan recibir su porción de riqueza que les toca y que el gobierno como la madre proveedora de Carmen debe dar, o aprender a producir su propio sustento.

Algunos de los elementos que aborda Mireya para dar respuesta, es que pareciera que la población en general tiene poca capacidad de respuesta o "indignación" ante situaciones que le afectan, perjudican o enferman. Así nacen múltiples mecanismos paralelos, que sirven de “respuestas” ante las afecciones del venezolano común. En nuestra Venezuela “a medio hacer”, buena parte de los "los porqués" se encuentran en las dificultades propias del sistema político y la falta de institucionalidad. Entonces, ¿Vivimos una involución como país, como familia, o como individuos? La propuesta de la autora es explicar la complejidad y el entramado inconsciente de temas que en la vida del venezolano ocurren desde que empieza a tener “consciencia”. Ciertamente el libro es una provocación, y Mireya se adelanta al afirmar que el mismo aún es inconcluso, lo auto describe como quien: “…navegando en un anfibio que se sumerge en las profundidades de la evolución desde el pasado indígena a la modernidad, en un "in between", y emerge a la superficie embotellado en forma de fracaso de la política pública”.

Este ensayo se suma a los pocos, pero sustanciosos ejemplos de comprensión social, que pasan por el individuo y su psique. Todas las historias y su análisis, versan de los múltiples proyectos que desde hace años Mireya a tenido la oportunidad de acompañar, historias verdaderas que nos dan una idea de lo que somos. La riqueza se encuentra condensada en esa capacidad de compartir el conocimiento desde distintas disciplinas, y esto lo digo con propiedad, pues he tenido la oportunidad de ser partícipe de ello en algunos de sus proyectos. Una de las invitaciones que considero de gran valor, luego de la lectura, es justamente esa de hacer consciencia de nuestras limitaciones, como individuos y sociedad. Probablemente junto a Mireya estemos de acuerdo, que este es el primer paso para comenzar verdaderas transformaciones, justamente igual a lo que se espera de un proceso terapéutico. Empecemos!