08 agosto 2012

Vidas antes y después de la India…

¿Cuándo es el momento preciso para decidirte ha realizar lo que quieres?
¿Cuándo ocurre que nos volvemos honestos, ante todo, con nosotros mismos?

El momento preciso nunca lo sabremos premeditadamente. Es cuestión de darse el tiempo necesario para conocerse a si mismo, hacer lo que crees correcto, y seguir la ruta que has elegido. Por eso supongo que dicen que “La vida es sabia”, porque siempre, todos los días, te dará la oportunidad de decidir: continuar, parar, girar o esperar. Lo que puede suceder es que a veces, para nuestra propia sorpresa, los sentimientos que compartimos con otros, son más fuertes por pequeños que hayan sido los momentos vividos.

Entonces, eso que llamamos Felicidad, la genuina felicidad que sentimos, pudiera que sólo la hayamos vivido, y casi sin darnos cuenta, decidamos no volver a experimentarla, defenderla o buscarla. En el fondo quizá, cargamos con miedos y culpas vagas que no nos dejan avanzar. Bien lo decía el cantante: el corazón es un músculo sano, pero necesita acción… y de eso se tratan no solo los afectos, sino la convicción de no dejar de buscar eso que creemos nos da la felicidad.

¿Cómo se vuelve a empezar, si ni siquiera sabes cómo llegaste donde estas?
¿Cómo vuelves a sentirte útil, cuando no sabes como ser autosuficiente?
La vida particularmente de aquellos que durante muchos años han estado unidos, por eso que llamamos matrimonio, es en definitiva uno de los relacionamientos humanos más fuertes que existen, después de la maternidad y la paternidad. Es con esa persona a la que conoces durante tantos años, con la que te encuentras a ti mismo y te auto reconoces. Sucede que la vida probablemente nos recuerde, cuando menos lo esperamos, que somos 1 y no 2. Que conocerse a si mismo, y saber de qué estamos hechos, es algo que descubrimos en la medida en la que vivimos y nos arriesgamos: a caminar, hablar, aprender, leer, conocer, mirar, saborear, cambiar, caer, perder, ganar, comenzar,  despertar… Eso es lo que pasa también cuando estamos solos, y pasa para volver a aprender a vivir. A diferencia de los niños, a los adultos nos duele porque tenemos conciencia y recuerdos, porque estamos apegados a ellos.

Entonces, el tiempo y la memoria pudiera que a veces nos jueguen en contra, pues acostumbrados a la vida como la conocemos, nos negamos a volver a aprenderla. Valiente aquel que después de la pérdida sale a buscarse nuevamente, dispuesto a encontrarse incluso donde menos lo espera.

¿Qué es lo que realmente nos limita?
¿Dónde colocamos nuestros límites?
¿Quién limita a quién?
En general, no nos preparamos para envejecer. La cultura, la sociedad en general, todo lo que nos rodea, nos empuja a creer siempre que la vida es perenne, que cambia pero no acaba y que probablemente siempre seremos o estaremos. Es extraño, pero genuinamente aunque todos vamos a morir, no somos conscientes de ello, y eso nos involucra en una espiral por hacer y alcanzar cosas, que a lo largo de la vida, poco nos recuerdan lo finita que es. Nos llenamos de trabajo, y nos entregamos a realizar proyectos, que en estricto orden nos van dejando sin aliento dia tras día. Finalmente, una día, las cosas cambian y nuestro cuerpo no es el mismo, se detiene, y probablemente sea allí cuando nos veamos solos y aislados de nosotros mismos.
Entonces, tener el valor de reconocer que aún en nuestra “incapacidad” tenemos aún mucho para dar, es ser consientes que todo lo que acumulemos en experiencias y conocimiento nos será de gran utilidad para Vivir el final de nuestra vida.

¿Qué significa ser fiel?
¿Se puede serlo durante toda una vida?
¿A quien realmente le soy fiel?
¿Por qué lo hago?
Un hombre que durante toda su vida ha sido fiel a esa mujer que lo acompaña, es la imagen hermosa de las relaciones que nos venden al final de las historias. De manera clara y expresa, el compañero fiel decide guardar con celo y perseverancia el respeto que le tiene el otro, fundamentalmente unido al cariño que le tiene. Sin embargo, pasa que el ser humano no siempre es tan congruente, especialmente cuando de fidelidad al otro se trata, y en peor manera, cuando la fidelidad debe corresponder a uno mismo antes que a otro. Por  mucho que hagamos para preservar una falsa fidelidad, siempre será evidente que no hay forma de colmarla. Un día, todo lo hecho en vano se mostrará, y probablemente con amargura, las cuentas personales y las facturas se empiecen a cobrar como puñales que hieren a aquel que con tanta fidelidad hemos dicho amar. Un día, todo eso será la prueba palpable que permanecer impavido y firme ante el hecho simple de ser fiel a otro, no significa ser fiel a uno mismo.
Entonces, Sé fiel a ti… antes que nada, contigo mismo! y entonces habrá tenido sentido la vida que has elegido y probablemente seas feliz.


Todo esto es para decirles, que les recomiendo ver y disfrutar la película inglesa del 2011: El Exótico Hotel Marigold, donde encontrarán el tema de la vida cuando se ha llegado a la edad madura, expuesta en breve a través de 7 vidas.
Recordaran el valor de la elección más importante de cada día: Vivir.