04 agosto 2012

Machupichu, la Ciudad perdida y yo en ella! (3ra entrega)

Es cuestion de decidir que quieres. Puedes optar por llegar en la mañana: el tren que más temprano sale lo hace a las 6:10 y llega a las 7:40 de la mañana, te bajas del tren y de inmediato vas a buscar el autobus que en media hora te lleva a la cima de la montaña, a las puertas de la ciudad. Otra opción es pasar la noche en Aguas Calientes: salir muy temprano a tomar el primer autobus que sube a las 7:00 AM para ver desde la ciudad la salida del sol, ó incluso caminar a la “puerta del sol” y ver desde allí la ciudad.


No sé si es cuestión de suerte, creo que tiene que ver con el clima y el día que vas. Yo fui bendecida todo ese viaje, y aquel día fue la evidencia máxima de ello. La noche anterior dudé! Llovió fuerte y seguido toda la noche... pero el sol salió temprano, y sentada desde la primera fila de la ciudad, del lado donde los cultivos estaban, plantada como uno de ellos, esperé que saliera! llegó por la puerta el sol abriendo ese día para llenar de luz y color a toda la ciudad y sus montañas vecinas.





No hay muchas palabras, eso creo, que puedan alcanzar a describir aquel día. Debes ir a vivirlo. Debes Vivir un día, unas horas de tu vida en ese montaña, donde la ciudad, el tiempo, le cosmovisión, la naturaleza y el hombre se encuentran para silenciosamente mostrarte el pasado, el presente y el futuro. Lo esencial cae por su propio peso, y no menos, te harás las preguntas mas simples y las más complejas, quizá todo en el mismo día!, bajo el mismo sol, y en la misma ciudad.