24 agosto 2012

La fiesta de la tradición: La Feria de las Flores- Medellín Colombia

En una estrofa del himno de Antioquia, dice: "¡Oh libertad! que perfumas las montañas de mi tierra, deja que aspiren mis hijos tus olorosas esencias" Así pasa que entre julio y agosto todos los años, la ciudad de Medellín se llena de eventos culturales de la más variada índole, para acompañar una de sus tradiciones más vivas e impresionantes: La Feria de las Flores!! una de las fiestas latinoamericanas más hermosas que celebra la tradición.


Desde hace 55 años y durante varios días, el evento reúne a antioqueños y turistas de todas partes del mundo. Esta hermosa ciudad se transforma en un espacio que vibra al compás de los colores, la alegría de su gente y la diversión, haciendo de la ciudad "la Capital de la eterna primavera". Es definitivamente una experiencia bellísima! Que uno de ir a ver y a vivir.

La historia de la feria cuenta que desde 1957 durante el mes mayo (el mes de las flores) a un ilustre ciudadano miembro de la oficina de turismo, se le ocurrió invitar a la ciudad a los Silleteros de Santa Elena, que se especializaban entre otras cosas, en el cultivo de flores. La idea principal era mostrar la belleza de las flores y entretener a la comunidad. Sinceramente, esto no era una novedad, puesto que esta idea desde hacía años, pero a modo comercial ya se hacía. Durante mucho tiempo, la gente trabajadora de Santa Elena bajaba especialmente los sábados a vender sus flores, todas ellas ordenadas rigurosamente en especies de sillas, que cargabas a hombros, permitía que las flores se conservaran durante el largo viaje que hacían a pie. Las silletas fueron hechas para tener mayor comodidad, tanto para los cargadores como para los compradores. Construidas en madera con un espaldar y dos agarraderas que permiten colgarlas a los hombros, fue su principal medio para cargar grandes cantidades de flores con el menor desgaste físico. Algo similar ya existía en la colonia, usado para transportar a personas por las empinadas montañas antioqueñas. Luego, el uso se generalizó y con esto, la palabra silletero se acuñó a quienes se dedicaban a la venta de flores por las calles empedradas de la Medellín de principios del siglo XX. Así, los silleteros desde las montañas, donde se encuentra enclavado el pueblo de Santa Elena, han bajado durante años con sus sillas llenas de flores, para venderlas y regresar nuevamente a sus casas, con el fruto de su trabajo y la promesa de más cultivos.

La primera vez que se organizó la feria, bajaron 40 silleteros. Pero poco a poco, se consolidó un grupo de campesinos que organizaban un desfile vistoso y que cubría, cada vez más, las principales vías de la ciudad. Año tras años se fue incrementado el número de silleteros 100, 200, 300, finalmente se determinó que el máximo sería de 400 en cada uno de los desfiles. Las ferias duraban cinco días y siendo algo muy sencillo, los antioqueños desde siempre disfrutaron el ver pasar la magia de las flores, en los hombros de sus cultivadores. Es la tradición familiar de ancianos, hombres, mujeres y niños, que orgullosos de sus trabajos, desfilan con sus atuendos tradicionales, cuidadosamente elaborados. Es hermoso ver como la gente se prepara y llevan consigo, el orgullo de lo que han hecho y de lo que son, no tanto por el premio al final del recorrido, sino por la profunda felicidad que les da compartir la belleza de la vida y recibir los aplausos de los que la admiramos.

El tiempo, la organización y la creatividad, han dado paso al desarrollo de diferentes tipos de silletas, que son evaluadas por el jurado, escogiendo las más bellas, innovadoras y sobre todo que cumplen con estrictos requisitos:

Silleta Emblemática: tiene un mensaje cívico o educativo, se elabora con flores pegadas o clavadas de tal manera que no se vea el cartón o anime donde van puestas. Las imágenes más utilizadas en estas silletas son los símbolos patrios, religiosos y retratos de personalidades.
Silleta Monumental: se caracteriza por ser realizada con flores colocadas en ramilletes enteros. Debe contener como mínimo cuatro variedades diferentes de flores, además de llevar obligatoriamente gladiolos y/o espigas alrededor. Es una de las silletas más vistosa y colorida, generalmente es de dimensiones astronómicas. Sus medidas mínimas son de 1,50 por 1 metro. Los campesinos seleccionan figuras más abstractas, que se prestan para hacer espectaculares creaciones.
Silleta Tradicional: esta silleta era la utilizada por los campesinos que vendían, a principio de siglo, las flores por las calles de Medellín o en la Placita de Flores. Su elaboración es más sencilla, pues lleva las flores colocadas en ramilletes enteros, realizada con manojitos de flores silvestres, amarradas individualmente y complementada con follaje. Su dimensión mínima es de 70 cm por 70 cm.
Silleta Comercial: es la más reciente y, como su nombre lo indica, es encomendada a los silleteros por una empresa, que quiere tener presencia con su logotipo en el desfile.

"Cuando pasan un silletero es Antioquia la que pasa!!!"

El día del desfile, eso es lo que grita la gente al paso de las silletas. Es el orgullo que se grita y se comparte al ver a los paisas echarse sus silletas al hombro, con pesos que superan los 70 kilos y puede llegar alcanzar a los 160. Es una tradición que va de generación en generación. Ha sido hasta el día de hoy, un tributo a la flor, que se hace hombre y trabajo en todo su esplendor. Año tras año, este encuentro ganó conocimiento, más participación y especialmente un gran cariño y orgullo para los antioqueños! Además se han incorporado otras actividades: reinado, exposición de Orquídeas, pájaros y flores, tablados en distintos lugares de la ciudad, los tan anhelados desfiles de silleteros y silleteritos, una feria de antigüedades, otra equina, un festival de bandas musicales, trovadores y una gran cabalgata. Mejor dicho: “todo a lo grande!”

Te recomiendo que antes de llegar al desfile, subas a Santa Elena a pasar un día e incluso la noche, con su gente. Durante días se preparan para el desfile, y en medio de los preparativos, guardan espacio para recibir a todo el que llega. Si! Te reciben con cafecito, algo de comida, e incluso te cuentan y te enseñan de su tradición, todo eso, mientras hacen las silletas. Si te lo permites, antes, durante y después del desfile, podrás apreciar y comprender, que sólo las generaciones de los habitantes de Santa Elena, son el futuro de esta tradición, pues sólo ellos son quienes decididamente la mantienen año tras año.