04 febrero 2012

Aristas de la libertad…

El sol, el mar y la brisa en mi nuevo refugio acompañaron mi lectura que dio cierre al libro de Susan Sontag “Al mismo tiempo” (2007) Luego, al final de la tarde la historia real contada a través de una película, término de armar las ideas para este blog.

No en vano les recomiendo el libro de Susan, pues no sólo sirvió de catalizador para el tema de hoy, sino para muchos otros de relevancia actual sociopolítica y cultural. En este libro de ensayos y conferencias, que ella en los últimos años de su vida recopila y ordena, son polémicos e interesantes los debates de orden local y global, de un orden estrictamente crítico sobre la propia cultura. “Al mismo tiempo” es lo que justamente hizo ella, al llevar en paralelo una vida llena de compromiso consigo misma, sus ideas y la comprensión de los otros, y con firmeza crítica expresó su postura desde el ejercicio de la escritura y la libertad. Estoy en total acuerdo con Susan y lo promulgo con certeza: el pasaporte a la libertad lo tenemos en la literatura, que es la llave para quienes escriben y leen, de abrir el futuro para hacerlo mejor.



Al pensar en la flexibilidad como una cualidad de la libertad, no puedo menos que ver las posturas rígidas frente a las más diversas situaciones de la vida, como aquellas que cierran el camino a la comprensión y con ello disminuyen la posibilidad de abrir las ventanas del entendimiento. En momentos donde (desde hace mucho) el discurso de la libertad lo usamos para abrir debates y buscar pluralidad, se muestra imperativo el ejercicio de la comprensión de los hechos. No se puede probar el ejercicio de la libertad, sin haber sentido antes su pérdida y con ello, atravesar el arduo camino de recuperarla. Pareciera una constante en la vida? Creo que sí. La sociedad pasa en un continuo entre el ideal, la pérdida, la crisis, la reflexión y la recuperación, es un proceso que prácticamente al manifestarse de manera cíclica denota el hecho mismo de la humanidad.

Al ver “Camino a la libertad” (2010) comienzo a hilar fino en algunos de los significados de la propia libertad. Una película dirigida por Peter Weir que reúne entre otros actores a: Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell y Saoirse Ronan, narra el complejo y difícil camino que emprende un grupo de presos que huyen de un campo de trabajo de la Unión Soviética. El gulag siberiano en el que estaban recluidos es el punto de partida, para más de 6.000 kilómetros recorridos a pie en terrenos hostiles, donde cada uno conducirá su propia libertad.


Cada uno de los miembros de este grupo debelará tempranamente sus habilidades y clara intensión de escape, mientras paulatinamente abrirá la puerta de sus historias de vida gracias al relacionamiento y el instinto de supervivencia. Se pondrá de manifiesto la condición humana fracturada y desmembrada por la guerra, pero reconstruida a pulso y sin condición de nacionalidad por la igualdad del derecho que persiguen.


Inicialmente no hay mapa, ni confianza, ni herramientas para el escape, sólo hay un claro y persistente deseo de recuperar la condición de hombres libres. Las culpas y los temores no alcanzan a perseverar, sólo hasta cuando pasada la desconfianza se vuelven un verdadero equipo. Es extraño que esto pase? No! Es absolutamente propio de quienes se comienzan a conocer, y se auto reconocen desde sus sueños, ilusiones y deseos, como seres humanos. Es la confesión itinerante y pausada de un religioso, un asesino, un pintor, un militar, un padre, un esposo y una hija. En todos ellos, en sus historias, a lo largo de la trama donde la confianza gana terreno, se refleja claramente la imperiosa necesidad de perdonarse a sí mismos para ser libres. Este camino que finalmente terminará para algunos en la India, es la excusa para recorrer a lo largo de cada personaje las vivencias, los sentimientos y las racionalidades que aportan entre muchas ideas, una breve reflexión: somos nosotros quienes guiados por la supervivencia, la convicción y la esperanza los que alcanzamos nuestras pequeñas y grandes libertades cotidianas.

Quizá una experiencia fundamental sobre la libertad sea aquella que nosotros nos permitimos cada día, para hacer lo que queremos, cuándo, cómo y con quién queremos. Para ello es vital la determinación que tengamos por preservarla y potenciarla, esto puede hacer la diferencia a la hora de sentirnos realmente libres.