04 enero 2012

La Emancipación del amor / Le Sono L´amore (Luca Guadagnino 2009)

El drama centrado en una familia de la aristocracia italiana, donde el predominio de la forma y estética de una época y su entorno impera, es el marco para una trama de absoluto y actual interés. El futuro asegurado en la economía, la casa, el orden, el trabajo e incluso los hijos, no es garantía para el amor y menos para la felicidad y su consecuente libertad, y esto no tiene clase social, ni tiempo, ni edad.
La muestra en imágenes limpias, llenas de significado y precisa congruencia, por parte de su protagonista principal es lo que a lo largo de este filme interpreto como la búsqueda en las entrañas de la vida cotidiana de la libertad. El gran detalle, relevante y exponenciado a través de la fotografía, es que probablemente nunca se encuentre la libertad en la ataviada y congruente vida cotidiana, especialmente cuando grita desgarrada desde el auto-encarcelamiento.
Por su parte, las condiciones no perdurables del amor y la felicidad, no las eximen del poder que tienen para hacer de la vida un gran motivo, donde lo transversal parece sugerido por la libertad de vivir, de hacer lo que nos gusta, e incluso de confiar en aquello que aunque hacemos con poca claridad, nos da certeza en el futuro y esa felicidad que buscamos.
Bien saben por algunos de mis textos que no les regalaré un resumen de esta película, sería contraproducente para quienes aún no la ven y absurdo para quienes ya tuvieron la oportunidad de verla. Sugiero y regalo mis observaciones y reflexiones devanadas y probablemente impregnadas de mi propia visión del amor y la libertad.
Son frías y tibias todas las imágenes del invierno y el verano que asisten en esta tranquila y taciturna película, pero no dejemos que estas sensaciones acompañadas de una excelente banda sonora, se hagan eco de elementos que pudieran interpretarse superficialmente. Es de observar detalladamente como el peso de la familia, sus roles, la intergeneracionalidad y sus expectativas se muestran independientemente de los tiempos en Milán o en el resto del planeta. Se ve claro el desplome y el poderío del cambio inminente de la tradición de una empresa familiar, frente al poder y necesidad de globalizarse. Disfruten el exquisito y sensual detalle de la comida y su estética, el peso que tiene en los sentidos y el valor argumentativo que es transversal en el filme, hablando al pormenor de gustos, sabores, olores, colores y texturas. Es alucinante ver como se vuelve entonces, en la forma por excelencia de demostrar el amor carnal y espiritual. No es menos fuerte el ruido de las miradas y los reproches silenciados de esta familia y sus nexos, y menos aún del inminente contagio a los sentidos y el escalofrío que producen frente a los sentimientos encontrados de un amor, que aún clandestino, es más amor propio que otra cosa. Algo de esa historia conozco con dolor y resignación, pues la libertad con mucho de amor y felicidad, no es fácil, ni constante, ni permanente, pero si cuenta con la certeza y decidida capacidad de preservarla, entonces el esfuerzo genuino y gentil en buscarla será prospero. En adelante, será aún más elocuente el valor que tiene el proceso de liberación del ave (la protagonista), que presa en su castillo encontrará, pues ha resuelto infranqueablemente enfrentarse. Disfrútenla.