18 enero 2012

De la crisis a la resiliencia: pasando por el cambio de Larry Crowne




Hay formas sencillas y claras, otras complejas y hasta confusas que intentan explicar el tránsito de las personas y lo que las motiva a cambiar. No lo dudo, pues no es fácil de explicar y menos de mostrar, especialmente cuando 98 minutos es el tiempo para pasar de la crisis a la resiliencia en una sala de cine.


Larry Crowe escrita y dirigida por el conocido Tom Hanks, quien de manera sencilla nos comparte como espejo de su propia experiencia, el tema de las segundas oportunidades en la vida y de cómo las oportunidades no pueden menos que llegar de la mano de las crisis. No puedo dejar pasar el inicio de la trama como el detonante de esta reflexión. La situación laboral de Larry en un país que enfrenta una recesión económica y en medio de ella las empresas toman decisiones difíciles (y probablemente en muchos de los casos, desacertadas) me pregunto si no es paradójicamente, el caldo de cultivo para la resiliencia?


El filme se inicia con una situación difícil desde el ámbito laboral, donde el argumento de la falta de educación se muestra como suficiente para la desincorporación del personal. Es en definitiva un argumento pobre, que de manera cruda y cínica es expuesto por un trío de gerentes y el líder de U-Mart (cualquier similitud con la realidad sería coincidencia)


Acá el primero de los aprendizajes: la experticia del trabajador, sus valores e involucramiento con la filosofía de trabajo no pueden verse contrapuestos a la edad, su conocimiento práctico, el compromiso, el cuidado de los detalles y la pasión por el trabajo. Pero de igual manera y también contrapuesta, esto abre paso a la primera reflexión de la crisis, donde quizá la burla y el cinismo en el proceso de despido, sean algunos de los elementos que luego se revierten en entusiasmo y fuerza para dar paso a la resiliencia de Larry.


Si hay algo claro pero nada sencillo expuesto a lo largo de esta historia, es que levantarte y continuar significa estar dispuesto a: aceptar que uno ha caído, vivir y superar el dolor, levantarte, poner en práctica lo que sabes, estar dispuesto a aprender cosas nuevas, adaptarte a la novedad y, de nuevo al principio decidirte a continuar.

Buena parte de la resiliencia pasa por este proceso que de manera sencilla nos habla de haber aprendido de una situación compleja y sacar lo mejor de ella para salir fortalecidos. Por supuesto, que no puedes esperar que nada de este proceso sea fácil!


La certeza del cambio después de una crisis es un hecho positivamente irremediable en la vida de la gente, y la diferencia sustancial radica en comprenderlo, aceptarlo y aprovecharlo, para hacer efectiva la transformación de la propia vida. Para la gente, la mayor de las dificultades probablemente estribe en la intransigencia y la presión social que suele asfixiar la renovación, de allí que el impulso propio y el que otros nos dan para contrariar a ambas dificultades, sea una fuente a la que recurramos con frecuencia para levantarnos y continuar.


Yo creo que estar decidido a encontrar el lado amable de las cosas a través de la risa y la alegría, a emprender un proyecto que se cree imposible, y con él, dar inicio a la cruzada de los afectos, a tomar la iniciativa aún cuando te de miedo, a cambiar del clásico rol a uno que parece moderno, a gemir o gritar, pedir o dar sin limitantes en el tono, profesión, edad o sexo, es justamente la suma de cosas (entre muchas otras) que te hará ver la crisis a lo lejos, dando paso al inicio de algo nuevo.