01 diciembre 2011

De cómo llegué a la Luna y el Sol en Teotihuacan!

Desde el principio sabía que no debía ir sola, que debía encontrar la forma que le experiencia en las Pirámides fuera especial. La chica de la recepción fue muy entusiasta “puedes tomar el Tour todos los días! Prepárate, será todo el día! Y si quieres algo más especial, puedes ir en globo!”… Decidí, tomar el Tour, me quedó pendiente el vuelo en globo.

A la 9:00 AM empezamos. Nuestra ruta incluía la visita a Tlatelolco, la Catedral de la Virgen de Guadalupe y Teotihuacan, dos personas claves en nuestro paseo: Ligia la guía turística y el Sr. Guillermo nuestro conductor. El grupo se fue conformando, al llegar al menos 4 personas estábamos solas, veníamos de lugares inesperados: Australia, Inglaterra, Brasil y Venezuela, una pareja de chilenos, residentes en Bélgica, también se unió. Un número excelente! 8 personas entusiastas dispuestas a seguir el ritmo de Ligia.

El primer lugar que visitamos fue Tlatelolco. Qué impresión! La noche anterior conocí el templo mayor, en medio de la ciudad, justo al lado del Zócalo, sería sólo el principio de la visita arqueológica que me esperaba. Allí en medio de conjuntos residenciales, apartamentos evidentemente diseñados para descongestionar la ciudad, apareció en medio la construcción de Tlatelolco, la ciudad gemela de Tenochtitlan. Tuvo fama en su época, de ser el mercado principal del comercio de Mesoamérica, imaginen su tamaño y diversidad de mercancías. También fue allí cuando en Agosto de 1521 se dio la última batalla contra los mexicas. Al ser derrocado Cuauhtémoc, fue obligado a capitular ante Cortés. La lucha se mantuvo en pie, de acuerdo a las crónicas durante días y fue la batalla más sangrienta, se estima que fueron asesinados al menos 40.000 indígenas.

Pudiera el afán religioso hacer que uno pierda la perspectiva de que es lo visualmente relevante. Las ruinas en buena parte reconstruidas, solo dan una brevísima idea de cómo era esta ciudad en su época de esplendor. Queda claro ante las palabras de Ligia, que estas ruinas llenas de símbolos están allí no solo para recordar la existencia del pasado y su influencia en la vida del mexicano, sino también para refrescarnos el derecho a la libertad. Por su parte, la iglesia erigida al lado con las ruinas de la ciudad de Tlatelolco, que parece imponente se queda corta al lado de la evidencia de la grandeza de la ciudad. En la iglesia caballos y leones alados flotan en la cúpula, remontados por los 4 apóstoles. Poco decorado y ataviado, se muestra frío en sus paredes el altar mayor. Son evidentes las imágenes y los símbolos del proceso de colonización, los caballos y animales más importantes con alas grandes que les imprimen un poder especial. El poder de los dioses ataviado en un brillo de oro parecido al sol, ojos claros como el agua reflejan la naturaleza vital, piel blanca y suave como las nubes del cielo, para ellos no podían ser menos que Dioses! Los esperaban y llegaron tan cerca, que casi pudieron tocarlos. Esos, los conquistadores, envueltos en ropas y armadura, altos y decididos, proclamando en otro lenguaje el poder de la conquista, serían a su vez conquistados sin darse cuenta. Pero aún ante la supremacía y evidencia del poderío indígena, conquistaron a fuerza de dos opciones: el bautismo o la muerte. No se puede negar, que fue una mezcla de astucia y suerte la que tuvo Juan Cortés. Pero tampoco se puede ocultar, la grandeza de los indígenas y sus creencias, al erigirlas aún después de la colonización dentro de la propia iglesia, logrando lo que ningún colonizador pudo: reponerse al arrebato y la violencia a través de la sobrevivencia de sus creencias, ritos, costumbres y símbolos. Su cultura prevaleció y es palpable e imponente hoy.

Al poco tiempo, casi sin darte cuenta, entre calles y negocios, aparece frente a ti el santuario de la virgen de Guadalupe. Inmenso! No por su plaza, sino por la imponente presencia de creyentes, gentes de todas partes que vienen a creer y fortalecer su Fe. Gentes con cara de preocupación o tristeza, gentes llenas de esperanza y gratuidad, gentes fervientes creyentes que de rodillas atraviesan la plaza para entrar a los templos, gentes que buscan la imagen de una virgen mestiza y fuerte que los espera. Gentes que buscan cobijo en el manto de Ella. La experiencia en Guadalupe pasa ineludible por la fe. No puedes menos que impresionarte al ver el poder de creer y esa certeza estremece, aún al más racional. No podré olvidar el aroma de las flores que invaden el ambiente, y la Guadalupe serena en su manto, firme ejemplo de mujer fuerte que de pié espera con humildad el pasar de sus hijos.

Después de rodar un buen trecho, Ligia nos comenta que debemos prepararnos para lo que viene: La ciudad de los Dioses, Teotihuacan! Una de las mayores ciudades de Mesoamérica asociada el llamado Preclásico temprano, aproximadamente en el año 2500 AC… Antes de Cristo!... y nosotros allí!!

Pronto a lo lejos, ella nos muestra las pirámides y no las vemos!... Es que se confunden con las montañas, y su imponente tamaño empieza hacerte pensar que realmente debemos prepararnos… nos preguntamos con cierta elocuencia si las podremos subir, mientras reímos confiados que lo haremos.

Llegamos al mediodía y el almuerzo además de una parada cultural, nos esperan. Debo confesar que hasta este día mis comidas habían sido insípidas y pobres en degustación y placer. Gracias Guillermo y Ligia!! Cuanto sabor en lo sencillo, cuanto color y texturas para mis gustativas, cuanto degusté este familiar y amistoso almuerzo. Las confidencias dieron paso a los sabores, o los sabores a las confidencias, no puedo saber con precisión que cosa tan linda ocurrió allí entre la comida y la gente. Pero claro que el delirio de los sentidos, sólo podría tomar fuerza para lo que vendría!... el alimento del cuerpo, dio paso a la experiencias del alma, que los sentidos se encargarían de transformar en invaluables recuerdos.

Al pasar la puerta número 1, empiezas a entender las dimensiones de la ciudad de Teotihuacan. Es una ciudad! Y su desarrollo arquitectónico, lo que puedes ver de ello gracias a la reconstrucción, es la evidencia de la grandeza de este pueblo y la ignorancia de quienes no habíamos visto el pasado. Se dice que la ciudad en su momento de mayor esplendor alcanzó a albergar a 25.000 habitantes. Tenían desarrollos avanzados en el manejo y tratamiento de las aguas para su salubridad, además de redes de alcantarillados, jabón, papel y color!!!

Pudieras equivocarte si a lo lejos crees ver que las pirámides no son tan grandes! Al subir y bajar las distintas terrazas y monumentos, te percatas de tu pequeñez y subir en Zigzag puede ser una ventaja. Al llegar a Quetzlcoatl, el templo de la serpiente emplumada, impresiona el nivel de detalles impresos en la arquitectura y después de transitar la calzada de los muertos, entonces cobran vida los pensamientos y quizá veas que tu propia calaverita te acompaña.
A la vuelta de la esquina se encuentra la pirámide del Sol. Nos espera, llena de personas que suben y bajan, niños, señoras y señores, ancianos y jóvenes. Hay algo en la experiencia al subirla que te va llenando de energía. El impulso vital y el apoyo de un buen compañero de viaje se hacen esenciales, incluso más que el agua. Poco a poco, paso a paso, escalón tras escalón, y casi sin darte cuenta! Has llegado a la cima!! No puedo describir la completud de esta experiencia que, arroya al alma para expandirla ante la inmensidad del paisaje y te carga de energía ante el poder de cada una de las piedras que la hacen y el sol que siempre te acompaña.

Entonces...
Ir a la Luna después del Sol, se vuelve necesario! Estar allí, se me hizo casi increíble, pues 2500 AC vivía una civilización aún hoy. ¿Cómo era esto posible?... La reconstrucción y el trabajo de cientos de personas lo hicieron posible. En la luna y el sol, quedo develado el equilibrio de la vida a través de sus símbolos, la tierra y el mar, el aire y el fuego, lo blanco y lo negro, el día y la noche, el hombre y la mujer… todo en pares y equilibrio. Al mirar al hermoso grupo que tuve por compañeros de viaje, vi claramente que naturalmente durante nuestro viaje estábamos equilibrados, 4 hombres y 4 mujeres, que de diferentes latitudes se encontraron para compartir el equilibrio la vida.

Entonces…
Si el equilibrio lo ves, lo sientes y lo respiras, puede que hayas vivido la experiencia de las Pirámides. Y pasarán días (sino años) para que la piel y la memoria de los sentidos, puedan bajar del lugar donde los hombres se hacen dioses.