19 noviembre 2011

Sobre el día de los muertos en México











Mi viaje más reciente lo hice a México!
Este año mi regalo de cumpleaños 35 estaba muy claro, incluso desde hacía un año. Si embargo, dos semanas antes del 01 de noviembre, aún estaba en duda, pues todos me decía que no tenía sentido ir a México en estas fechas y menos sóla. Como el impulso vital nos motiva, así mi promesa de participar de esta tradición mexicana lo hizo. Dificilmente en estas cortas palabras, pueda alcanzar a describir lo importante y fantástico de este viaje, sin embargo me atrevo! con la promesa de que si mis palabras no son claras o evidentes de esta hermosa tradición, las imágenes hablaran mejor que yo.
No hay lugar alguno al que haya ido, donde el espíritu de esta tradición no estuviera. Las tradiciones las mantienen vivas las personas, y en este caso, los muertos y sus familiares participan activamente. La fiesta de esta tradición comienza días antes, pues las familias se preparan para este día, compran flores, comida, arreglos, usan muchos colores y la música baila por todas partes. Son muchos los ritos y aún más los simbolos que se conjugan para explicar a la muerte y su fiesta.
Si bien hay mucha influencia en el DF de la festividad Americana Hallowen, prevalece el espiritu de la tradición mexicana dedicada a los muertos, la gente lo expresa en sus casas, oficinas y trabajos, las ofrendas y los altares de muertos abundan en la ciudad, sus calles, tiendas y cementerios. Todo lo que habla del recuerdo de aquellos que se fueron y de lo nosotros seremos algún día es palpable a traves de las comidas, dulces, colores, olores y sabores. Si la muerte es dulce y afable, alegre, picara, juguetona y extrañamente hermosa, entonces la muerte se convierte en un gran lugar por descubrir. Efectivamente, nadie a vuelto para contarnos como es, pero se engalana y esmera ante la posibilidad de llegar a ella, eso justamente te hace sentir esta tradición.
La tarde que llegué a la capital Mexicana, el Zócalo estaba lleno de gente, poco a poco se reunían y la mayoría solo lo hacía para caminar alrededor, mirar, reír, tomar fotos, besarse, comer, hablar, rezar, leer, hablar, reir y hablar... me dejé llevar por esa interesante normalidad, era casi como ser de allí. Si querer me encontré en el Templo Mayor, admirada por sus ruinas y con la expectativa de su tesoro interior. Éste, mi primer día trajo consigo el más importante de mis regalos de cumpleaños; Comprender! en el centro de la historia, tuve la oportunidad de comprender una parte de la historia Mexicana, esa buena parte que mucho tiene que ver con la tradición de los Muertos. Ante la espera y sin reserva, se me dió la oportunidad de participar en el primer evento nocturno, en las ruinas y su museo, de AstroArqueología!! aún no lo puedo creer! Supongo que no fue cosa de suerte, era una oportunidad, a pesar de mi cansancio por el viaje, de comprender y aprender para lo que serían mis siquientes días en la ciudad. Aprendí muchísimas cosas y recordé otras, una de las más importantes es que la vida y la muerte son esenciales y complementarias, no pueden estar separadas!... vi claramente, a traves de cada rastro de las ruinas que las calacas o calaveras, las llevamos cada uno en vida. Nuestra propia calavera vive en nosotros, así lo explican y por ello los mexicanos justifican la alegría de la vida y la muerte en conjunto!
Celebrar el día de los Muertos en México tuvo total sentido para mi! ha sido un regalo maravilloso, que bien empezo con incertidumbre y dudas, y término lleno de certezas y energia.
Desde ya estoy pensando volver el año que viene, esta vez con mi familia, para celebrar la alegría de la vida con la certeza de nuestras propias calacas.