14 agosto 2009

Algo sobre hedonismo y erotismo

¿Qué decir del hedonismo?
Se dice que es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos a vivir en su búsqueda. En buscar la felicidad en el continuo placer, excitando los sentidos. Suprimiendo el dolor para dar paso al placer.

¿Cómo ser hedonistas en un mundo atestado por el dolor y la contrariedad?...
¿Cómo encontrar equilibrio entre el placer como motivo y la naturaleza de la vida?...
¿Cómo ser feliz en el placer, sin castigos morales o sociales?
Hace pocos días me recomendaron a Anaïs Nin, escritora francesa, de padres cubanos con origenes españoles. Se conoce por sus escritos sobre su propia vida y el tiempo en el que vivió. Si bien es cierto que transitó por el mundo del modelaje y el ser bailarina, encontró en la escritura personal, su principal fuente de placer. Su esposo, amigos y amantes le abrieron un mundo relativo al placer, poco frecuente para su época, pero muy atractivo para ella. Dió inicio a sus diarios desde muy joven y en ellos encontró la oportunidad de reconocerse a si misma. En 1939 se convirtió en la primera mujer en escribir y publicar relatos eróticos. Se conoce en la actualidad, por muchos críticos literarios, como la más notable escritora de este tipo de literatura.
¿Tendrá algo que decirnos?
¿Qué tan placentera podríamos encontrar su lectura?
¿Para qué?...

No por casualidad, por esos mismos días, me llegaron imágenes de Corsés! Hermosas piezas, originalmente utilizadas para estilizar y dar "forma" a la figura de las mujeres. Para muchas, objetos de placer, personal o compartido, y en algunos casos, dándole usos más íntimos especialmente referidos al fetichismo.
En todo caso, se dice que deben ser piezas personales, hechas a la medida de la mujer, con el objeto de destacar su figura: caderas, cintura y senos.
Algunos recomiendan como máxima saludable que sirvan para "sujetar el cuerpo con libertad de movimiento".

¿Usarlos o no?
¿Qué sentido placentero o erótico podrían proporcionar?
¿Qué relación encuentro entre Hedonistas, erotismo y corsés?
En fin, comparto con ustedes algunos pensamientos e imagénes que he encontrado en mi camino... Saludos!



Sobre humanidad, discrepancias y respeto.- Sygmunt Bauman and Hannah Arendt


"El mundo no es humano por el simple hecho de estar hecho por humanos, y no se vuelve humano por el simple hecho de que la voz humana resuene en él, sino sólo cuando se ha convertido en objetivo del discurso (...) Sólo humanizamos lo que está sucediendo en el mundo y en nosotros cuando hablamos de ello, y es al hablar que aprendemos a ser humanos.
A esta humanidad que se alcanza en el discurso de la amistad, los griegos llamaban Filantropía, "Amor al hombre", ya que manifiesta en sí misma la disposición de compartir el mundo con otros hombres" (Hannah Arendt, "On Humanity in dark times")

Estas palabras de Hannah podrían -y deberían- ser leídas como prolegómeno de todo esfuerzo futuro dirigido a revertir la corriente y acercar a la historia a su ideal de "Comunidad humana". Siguiendo a Lessing, su héroe intelectual, Arendt asegura que "la apertura a otros es el prerrequisito de la humanidad en todo el sentido de la palabra. El diálogo verdaderamente humano difiere de una mera charla o incluso de una discusión en la que es completamente permeable al placer que produce el otro y lo que dice". Según Arendt, "el gran mérito de Lessing fue complacerse en la infinidad de opiniones que surgían cuando los hombres discuten los asuntos del mundo".

Que haya otros que setén en desacuerdo con nosotros (que no tomen en cuenta lo que hacemos sino lo que no hacemos, que crean que sería provechoso para la unidad humana basarse en valores diferentes de aquellos que nosotros consideramos superiores, y, por sobre todas las cosas, que dudan de que tengamos acceso directo a la verdad absoluta y por lo tanto sepamos exactamente donde debe terminar la discusión incluso antes de que empiece) no es un escollo en el camino hacia la comunidad humana. Lo que sí es un escollo es nuestra convicción de que nuestras opiniones SON la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad y sobre todo la única que existe, y nuestra creencia de que las verdades de los demás, si son diferentes a las nuestras, son "meras opiniones".

El mensaje de Lessing/Arendt es bien directo. Encomendar la verdad a Dios significa dejar la cuestión de la verdad, la cuestión de "quién tiene la razón", abierta. La verdad sólo puede emerger al final de una conversación, y una conversación genuina (es decir aquella que no es un soliloquio disfrazado) ninguno de los interlocutores sabe o puede saber a ciencia cierta cuándo llegará a su fin (en caso de que lo haya) Un hablante, así como un pensandor piensa en "modo hablante", no puede, como señala Franz Rosenzweig, "anticipar nada. Debe ser capaz de esperar, ya que su palabra depende de la palabra del otro. Necesita tiempo"