03 julio 2009

Sobre la dificultad de Amar al prójimo.- Zygmunt Bauman

Quiero compartir un estracto del texto Amor Líquido de Sygmunt Bauman...

..."El Precepto que exige "ama a tu prójimo como a ti mismo", dice Freud (en El Malestar de la Cultura), es una de los fundamentales de la vida civilizada. Y es también el más opuesto a la clase de razón que promueve la civilización: la razón del autointerés y de la búsqueda de la propia felicidad. Ese precepto fundante de la civilización sólo puede ser aceptado, adoptado y practicado si uno se rinde ante la admonición teológica credere quia absurdum, creerlo porque es absurdo.

De hecho, basta con preguntar "¿por qué debería hacerlo? ¿qué beneficio me reportaría?" para percibir el absurdo carácter de la exigencia de amar a nuestro prójimo, a cualquier prójimo, por el sólo hecho de ser nuestro prójimo. Si amo a alguien, es porque esa persona debe merecerlo de alguna manera... "Y lo merece si en ciertos sentidos importantes es tan semejante a mí como para que pueda amarme a mí mismo amando a ella o él; y lo merece si es más perfecto que yo mismo como para que pueda amar en ella o él el ideal de mi propia persona... Pero si esa persona me resulta extraña y no puede atraerme gracias a su propio valor o a la importancia que pueda haber cobrado en mi vida emocional, me resultará muy difícil amarla". Y la exigencia resulta aún más molesta e insensata, ya que con frecuencia no logro descubrir ninguna evidencia de que esa persona extraña a la que supuestamente debo amar me ame o muestre por mí siquiera "una mínima consideración". "En el momento en que le convenga, no vacilará en herirme, burlarse de mí, calumniarme y demostrarme que tiene más poder que yo..."

Y sí, Freud se pregunta "¿Qué sentido tiene un precepto enunciado de una manera tan solemne si su cumplimiento no puede ser recomendado como algo razonable?". Buscando una respuesta, uno esta tentado de concluir, contrariamente al sentido común, que "ama a tu prójimo" es "un mandamiento que en realidad está justificado por el hecho de que no hay más nada que contrarreste tan intensamente la naturaleza humana original. Y cuanto menos se obedezca una norma, tanto más obstinadamente se la anunciará. Y el mandato de amar al prójimo es, tal vez, el que probablemente menos se obedecerá. Cuando un converso en ciernes le pidió a un sabio talmúdico Rabbi Hillel que le explicara la enseñanza de Dios en el tiempo que fuera capaz de permanecer parado sobre un sólo pié, el sabio replicó que "Ama a tu prójimo como a ti mismo" era la única respuesta completa, que concentraba la totalidad de los mandamientos divinos.

Aceptar ese mandamiento es un salto a la fe, un salto decisivo, por el cual un ser humano se despoja de la coraza de los impulsos y predilecciones "naturales", adopta una postura alejada y opuesta a su naturaleza y se convierte en un ser "no- natural" que, a diferencia de las bestias (y, por cierto, de los Angeles, tal como señaló Aristóteles), es lo que distinque al ser humano. La aceptación del precepto de amar al prójimo es el acta de nacimiento de la humanidad..."

1 comentario:

Asselborn Mauro dijo...

Te aviso que tomaré esto que pusiste para ponerlo en una nota en mi FB. Tengo el libro en la mano pero para no tipear toda esta parte que es la que quiero compartir: copiaré y pegaré esto. Además haré un enlace hacia esta entrada del blog. Muchas gracias por tu aporte.