25 marzo 2012

Mi Ami Heillen…

Hace un par de semanas escribí sobre mis amigas, y lo profundamente agradecida y feliz que estoy de tenerlas. Hoy se lo dedico a mi amiga y hermana Heillen, que después de saber y leer algunos de los blogs que escribo, me preguntó un día (nada tímida) que cuando escribiría un para ella. Este es el tuyo!

La verdad este regalo estaba programado para hoy! Ya estaba en los planes. Sería su regalo de cumpleaños, junto a un globo de helio amarillo con libélulas, mariposas para su cuarto, un par de discos: el nuevo de Sabina y un disco doble de Bunbury que le encantó! (todos quemaditos, claro!) también encontraría una copia de un capítulo sobre el amor y algunos accesorios para la coquetería… ese era mi presente hoy! una caja de sorpresas para sorprenderla. Las fiestas patronales empezaban el jueves, y también incluían venir al mar, bañarnos, escuchar a Sabina, quizá a Calamaro, tomarnos unos roncitos, hablar, hablar, hablar, reír, reír, y volver a hablar. También habría un domingo dedicado a la familia y al compartir, una torta, más traguitos, risas y bromas… como en años anteriores, habría mucho para compartir y celebrar, especialmente con su familia.

Lo de decirnos Ami vino de ella, fue su invento hace algunos años. Estábamos en Higuerote, y para variar había rones, ya la lengua se nos pegaba y entre risas eso del diminutivo de la Ami surgió, recuerdo que fue la primera vez que lo empecé a escuchar. Desde allí, todos nuestros contactos, siempre llenos de cariño, estaban precedidos por un Ami. Un día, en medio de muchos rones y buena música, me tomó por el hombro y con sus ojitos de prendidita fijamente me dijo, que yo no era solo su Ami, que era su hermana. Eso lo hizo muchas veces.

La hermandad de Heillen comenzó a nacer hace como 15 o 16 años. Pero antes de esta hermandad había nacido la amistad con Lexys, su hermana. En la universidad Lexys se convirtió en la amiga, confidente y hermana mayor de Maite y mía. Yo recién salida de la vida religiosa realmente necesitaba con urgencia incorporarme y ponerme al día con el mundo, así que Lexys aquella chica rokera de lentes amarillos, tipo Lenon (al cual conocería, gracias a ella) se dedicó con rigor casi metodológico a incorporarme al mundo: música, tareas, lecturas, familia, arepas, trasnochos, locales, amigos, La candelaria… todo empezó a ser parte de la vida y de las miles de cosas que aprendimos juntas. En todas esas cosas, en todo lo que era posible para Heillen, ella estaba. Su presencia completaba los inventos, las risas, las bromas, las tareas, las arepas, la responsabilidad, la casa en la candelaria. Así que ya no éramos desde el principio sólo 3… eramos 4!

Un día paramos en “Grenwich” (así se dice?) un lugar pequeño, una caja de fósforos. Ya antes habíamos estado Lexys y yo. Pero esa noche Heillen se unió, ya estaba “grande”. Yo llevaba a Clarita, un Maverick que tenía en esa época, las 3 (cada una con su estilo) estábamos Más lindas que Bellas!! la caja de fósforos era el escenario para bailar, tomar, reír. Había un acuerdo, era algo tácito: siempre alguna era garante de mirar, estar atenta, estar al pendiente de todas, esa noche era yo porque era la que manejaba. Eso siempre todas lo hacíamos entre nosotras, ya
cuando el vino, las cervezas o los rones, tenían su efecto, alguna miraba el horizonte y estaba atenta de las otras. Ese día pasaron cosas maravillosas!... mi falda larga de monja en mitad de la caja de fósforos se rompió!... Jajaja todo se resolvió con un Chall que yo llevaba como parte de mi atuendo súper sexy. Y el amor, estaba allí. Por esos días era El tema. Esa noche la columna del afecto solido se demostraría con una Serenata!! Así fue! Salimos de la cajita en Altamira, para llegar de madrugada a una zona del cementerio a cantar a todo trapo una Serenata. Dimos nuestra primera serenata!... Luego Heillen y yo con ganas de seguir cantando, seguiríamos haciéndolo por muchos años.

Hay tanto para recordar de esos primeros años!... Aprendí muchas cosas de la vida en medio de una familia que me adoptó. Nunca podré olvidar que Lexys, Heillen, Maite y hasta Lito, se convertirían en las patrocinantes y financiadores de mi relación con Francisco. Luego el tiempo daría para que todos ellos se conocieran, y agradecidos, quedara la amistad que hoy se mantiene.

Un día decidí mudarme!... ya era hora de salir de la casa que tanto amor me daba, para buscar por mi misma la “independencia”. Arlex y Lexys insistieron que no me fuera, que debía ahorrar y enfocarme en estudiar. Heillen me animaba a la aventura! a lo desconocido y retador de vivir “sola” no teníamos ni idea!...jajaja igualmente fue fascinante y muy divertido, así como duro y retador. La mudanza duró un par de días. Uno de ellos Heillen se entrego en cuerpo y manos! Si! Nos fuimos a limpiar el cuarto donde viviría, todos los peroles de limpieza que habían en casa de Arlex, ella se los llevo, todos! todos!... y limpiamos hasta que ninguna chiripa se le ocurriera, siquiera! pensar recónditamente que mi cuarto era un lugar para ir a vivir. Exhaustas, casi sin aliento, sucias, llenas de telarañas y con las uñas negras, ese día lo terminamos Felices!!! Habíamos logrado juntas, limpiar un cuarto y convertirlo en un castillito, que con puertas de doble hoja, altas hasta el techo, una cocinita, un baño con bañera y un hermoso súper closet, tenía un lugar limpio y digno para vivir. Sólo así Heillen estaría tranquila, ella misma lo había ido a limpiar y con su sello de limpieza, había una garantía, y esa es una garantía hereditaria en la familia.

Hubo una época, por esos mismos años, que el trabajo era prioritario para la vida misma. Así que con mucho orgullo, alegría y necesidad, repartí periódicos, vendí incienso, refrescos y ayude a vender fanzines. También hice de valet parking, artesana y costurera de bolsos. En todos esas aventuras “emprendedoras”, en todas!! Sin excepción Heillencita me acompañó. Hey! Cuando digo me acompañó, es que no solo me dio animo y me apoyo, sino que también trabajó conmigo! A mi lado! hombro a hombro. Busco el tiempo, sin descuidar sus actividades y sus amigos, y me apoyó. Creo que la verdad se divirtió mucho. Para mí era trabajo, y para ella era una aventura!… yo sufría la angustia de que Arlex se enterara, que pena con Ella!!! Que yo estuviera poniendo esta niña preciosa, esta catirita hermosa, de ojos claritos como el cielo, a trabajar en cosas tan particularmente raras. Todo era transparente y sano, todo hecho con cuidado y criterios de seguridad, todo lo hacíamos pensando, casi de manera omnipresente en los criterios de ser cuidadosas y hacer las cosas bien. Todo eso lo aprendimos de la casa, de la mamá y de la hermana que la formaron a ella, y que me adoptaron a Mi.

Con los años, llenamos nuestras vidas con nuestras vivencias y todo lo que pudimos lo compartimos, eso nos permitía aprender y madurar. Éramos conscientes de eso, y yo diría que demasiado reflexivas e intensas, algunas veces parecíamos aburridas de tanto filosofar de la vida. No puedo dudar que tuvo otras mejores amigas! Claro que los tuvo!!! Alguien como Heillen estaba hecha para tener a las mejores amigas y amigos, los buscaba, los cultivaba y muy de vez en cuando los presentaba. Así nació otra máxima entre nosotras: “Los amigos de la Ami, son también los míos”. Ambas conocidas por mucho, con nuestras mañas, nuestra forma de pensar, sentir y disentir, con la manera de cultivar la vida que teníamos, difícilmente alguno de nuestros conocidos y amigos no fueren conocidos por ambas. Decíamos: “la gente buena, se une con gente buena, no puede ser de otra manera!” por eso teníamos amigos y muchos conocidos comunes. Seguramente hoy, hay muchos otros no tuvimos el chance de estrecharlos.

No recuerdo con precisión como sucedió pero, Yo trabaja en la biblioteca de derecho de la Universidad Central, allí llego una chica de Bibliotecología a trabajar. Se llama Dalia. Hasta el día de hoy somos amigas. Nuestra máxima se cumplía, si era amiga mía, podía ser amiga de ella. Así en alguna circunstancia, que no dudo fue una salida o una fiestita, se conocieron Heillen y Dalia. También conoció a Enrique y Roberto, donde más reuniones y fiestitas lindas se dieron en sus casas o locales, y eso nos unió para conocernos y compartir, siempre con la alegría de lo que significa el encuentro y el compartir.

La primera vez que fuimos de paseo largo, le sacamos permiso a Heillen con reunión y todo muy formal en su casa de la candelaria. Yo iría, Enrique manejaría y Heillen iría, la promesa a Arlex es que estaríamos en constante comunicación y que no dudaríamos en hacer lo correcto siempre. La promesa era cuidarnos los unos a los otros, como siempre. Fue un viaje súper lindo!!! Todo el viaje de ida y de regreso, fue hermoso!… regresaríamos llenos de energía y alegres, sin un bolívar en el bolsillo, pero felices!! Todo había salido como lo habíamos planeado.

Algún tiempo después, la vida nos llevo a celebrar el cumpleaños de Dalia! Yo estuve renuente, no tenía muchas ganas de ir. La insistencia de Heillen era grande! poderosa al convencimiento. Así que acepté ir, Heillen manejaba su Twingo. La reunión era en San Agustín, yo no estaba muy convencida del lugar, pero la fiesta y la idea de celebrar le picaba en las manitas y en los pies a mi Ami. La vida es extraña en todo, es como una gran Serendipia, solo que pocas veces nos damos cuenta. Ese día Heillen conocería a Edixon, quien sería con el tiempo su esposo. Hastael sol de hoy ese fue un milagro, un regalo de la vida para Heillen y para él. La oportunidad se abría para ambos, en la construcción del baluarte de los afectos.

Sopresa!!! La menor se nos casa!!!! Carajo!!!!!! Qué Alegría tan grande!!!! Que valentía, que aventura, decía yo, la mama de las aventuras, y esta Pioja nos la enseña!… Siempre la admiré por valiente, por retadora, por intensa y por critica (también por muchas cosas más) pero esta cualidad innata de hechada pa´lante!... me la dejo todos los días de nuestros 16 años juntas. Todo el tiempo me hizo saber: Quién dijo miedo?, Dónde es? Qué hay que hacer? Cómo llegamos? Cómo se resuelve?... Pa´lante!!! Pero claro de dónde venía esto? Bueno Ella se había criado con
Luis, Lexys, Gerardo, Carlos Luis, El Duque, Ivangy… era como un varoncito, pero hecha una niña bellisisima! Consentida! y la más bella de las personas, Buena, Buena!!! Todos, y aquellos que no nombro o conozco, también contribuyeron a ese milagro llamado Heillen.

La despedida de soltera fue de brujas! La madrina, las tías y todas sus amigas involucradas totalmente,hicieron una de las mejores reuniones temáticas: el tema? La felicidad de Heillen! Hasta las 6 de la mañana! Por Dios! Barrimos hasta decir basta!... el Novio? Ese también se llegó hasta allá!... fue hermoso y lleno de detalles. Recuerdo que le lleve una maleta llena de cosas! Jajaja Todas, como buenas brujas llevamos cosas que pudieran serle útiles a la brujita de pestañas lilas y vestidito espectacular!

Nos encantaba el Mar!... siempre que había un tiempo (que últimamente no lo conseguíamos con tanta frecuencia como queríamos) nos largábamos para el Mar!... era delicioso, divertido, tranquilo y siempre muy reconfortante, especialmente cuando la marea estaba alta en nuestras vidas. Allí frente al mar, encontramos la calma y el sosiego para no precipitarnos, para llenarnos de energías! Con ritos, que sólo a ella se le ocurrían! Y que yo, trataba de seguir. Nuestros corazones, llenos de preguntas o dudas, o cuentos, se descargaban como los barcos en los muelles, para seguir livianos y al menos, más claros de que hacer. Ir a Higuerote nos gustaba! se
debía una logística de al menos un par de días. Pero cuando el día era uno, y el tiempo era el que era, entonces terminábamos acá en las Salinas: mar y gente buena, a una hora de camino… perfecto para lo que necesitábamos.



Ami Linda! aún en medio del profundo dolor de tu ausencia, tal como me contaste que querías, he celebrado tu cumpleaños. Sé que así lo querías, me lo dice el corazón y tu sonrisa. Tú celebraste el mío hace muy pocos días, y cumpliste tu promesa. Yo también te la cumplo. Solo la falta de memoria con la edad podrá borrarte de mi memoria, de mi vida, nuestra historia. Ahora eres imperecedera, eres inmortal. Ahora, estas en todo y en todas partes. Entonces, así es como siempre estarás conmigo, con los tuyos, con todos.

Lo único que lamento es no haber escrito este blog antes, para que Heillen lo leyera y lo completara,estoy segura que me hubiera pedido agregar muchas cosas, detalles, anécdotas,historias… alegrías. Pero creo también, que Ella lo lee a través de ustedes, los suyos, sus amigos, su gente. En Enero Heillen me escribió, como respuesta a un Blog que publique sobre mi papá, lo llamé: Mi mejor amigo. Ella lo leyó y me regaló sus palabras por escrito, me parecen tan hermosas, llenas de total sinceridad y amor, especialmente de permiso y sabiduría… nunca imagine que fueran tan liberadoras y tan llenas de paz. Hoy se las regalo, pues ya mi palabra se va quedando corta y mi corazón, que Ella lo llenó de alegría, no quiero verlo vaciado por el dolor. Sé que Ella a mi lado, me increparía a recordarla feliz y a pedirles lo mismo a ustedes.

“Ale, ninguno de los escritos que has publicado en Serendipítica tiene tanto sentido como este, es precioso que la vida te regale no solo la oportunidad de compartir la alegría de que ambos estén vivos sino además de expresarla y sanarla de mil formas para que le quede claro al resto, y más importante aún, te quede claro a ti la importancia de la presencia de tu padre, no sólo por el ahora sino por lo que significó en el pasado y significará en el futuro incluso y por ley de vida sin su presencia; porque como bien lo escribes en otras de tus publicaciones a veces es preciso revisar el pasado para saber que queremos renovar y vivir en el futuro.
Te quiero hermana y siempre... Somos profundamente afortunadas por estas
oportunidades llenas de vida”

Heillen Heiber

11 marzo 2012

Mis Amigas!

Por estos días celebré mi cumpleaños! Este blog se lo dedico a todas mis amigas! Con ellas celebré 36 años vividos, la alegría de la vida y la felicidad de la familia extendida. Con todas ellas, unas muy cerca y otras desde lejos, me acompañaron. También lo hicieron los hombres!.. a ellos les dedicaré otras líneas.

Las amigas para las mujeres somos muy importantes! Parece tonta esta afirmación, pero Hombres, no olviden esto, con ellas se aprende, se comprende y se re-aprende, con ellas entramos en mundos paralelos de los cuales salimos para entrar en otros, todo al mismo
tiempo, esa es una de las razones por las cuales no paramos de hablar! Con las amigas, nosotras las mujeres tenemos la posibilidad de vernos en la cara de muchas mujeres, que no seremos, pero que de alguna forma tenemos en nosotras. Escuchar sus consejos, sus problemas, ver sus caras, escuchar sus ideas, disfrutar de carteras, vestidos, accesorios y zapatos, contar sus maneras de resolver las cosas que nos pasan, y escuchar todo lo que tienen que decir de ustedes, hombres! Son invaluables las cosas que compartimos, pues son nuestras, vívidas, certeras, llenas de imperfecciones y alegrías, llenas de cotidianidad, de detalles grandes y pequeños, llenas de su propia forma de hacerse glamourosas.
Entre los 25 y 35 tendría mucho que decir de mis grandes amigas, mujeres dedicadas, intensas, algunas ya son mamás, otras divorciadas tempranas, otras reinventadas con la edad, algunas diversas muy diversas!, otras dispersas como ninguna, y otras aún en búsqueda, pero todas, todas, todas, siempre llenas de fe. Es increíble esa capacidad elástica que tenemos de creer a pesar de todo, creer siempre que algo pasará, siempre esperan, aguardan, piensan y vuelven a esperar. Confían ciegamente? … cuidado!, no hay nada de ceguera en ellas, pues son agudas visionarias, pausadas en la espera, tranquilas e intranquilas a la vez, con toques de histeria pero no todas histéricas al mismo tiempo. Son fieles a sí mismas, y sus afectos. Aguardan pacientemente, no por el otro, sino por ellas mismas, para ellas. Se dedican a sí mismas, pero con fervor se desmiden cuando se trata de los suyos, sus hijos, sus parejas, sus amigos, sus amantes, sus familias. Son detallistas, y llenas de detalles que no siempre los otros vemos y apreciamos. Todas mis amigas me han enseñado tanto!

No es que ahora las aprecie más que antes. Lo que creo es que ahora, cuando las veo, veo la visión que da la certeza de verlas felices, alegres y llenas de una energía distinta. Como mujeres amigas, me regalan pistas claras que nacen del pasado cercano que nos une, del presente variado y solido que las forja, y del futuro particularmente inexorable en el que ellas creen indudablemente. Esas son mis amigas!!... y aunque a veces duden, siempre, siempre, siempre las escucho, las tengo presentes y trato, en lo posible, de aprender de ellas. Gracias por ser mis confidentes, hermanas, alcahuetas, primas, consentidoras, mamás, por ser como son… mis amigas!

21 febrero 2012

Más locas que unas cabras

Elena Poniatowska nos regala en su libro las siete cabritas de manera condensada, alegre y profunda la vida intranquila de siete mujeres. Pero, antes de saber de ellas, y para quien no conoce a la octava cabrita, les presento a Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, nacida en París pero nacionalizada con el tiempo como Mexicana.
Si bien, cabra y loca Elena fue toda una Yegua Fina! Hija del príncipe heredero Jean Joseph Evremond Sperry Poniatowski y de María de los Dolores (Paula) Amor de Yturbe, es aristocrática, por ser la hija de un descendiente directo del rey Estanislao II Poniatowski de Polonia. El nombre de Elena deviene de su título de princesa. ¿Y cómo llega a México?... pues a razón de la segunda guerra mundial a la edad de 8 años, junto a su madre y su hermana: Pero ya la ciudad se les había adelantado, pues fueron formadas en el seno de un hogar porfiriano que se refugió en Francia debido a la revolución Mexicana. Quién diría que años después, la misma Elena sería una revolucionada y vanguardista mujer en la literatura mexicana, que se inicia a través del periodismo y se consagra en la escritura como una genuina reina mexicana, pues su compromiso y sus relatos no hicieron más que dar cuenta de ello. Es ella, como buena cabra loca, quien nos invita a conocer el valor y el coraje de ser diferentes, llevando vidas intranquilas y reconociendo la felicidad a través de los riesgos de cada día.
¿Por qué las tildaron de locas? ¿Por qué aún hoy, serían para muchos locas?
Siete mujeres: Nahui Olin (María del Carmen Mondragon 1893-1978), María Izquierdo (1902-1955), Frida Kahlo (1907-1954), Nellie Campobello (1909-1986), Pita (Guadalupe) Amor (1918-2000), Elena Garro (1920-1998) y Rosario Castellanos (1925-1974) Todas ellas mexicanas, regias, llenas de pasión y desbordadas en libertad, supieron mostrar al mundo a través de sus vidas la osadía y el desenfado por vivir. Aún cuando la locura se apareció para germinar en sus vidas, decidieron vivir.
Esa es la palabra que mejor las describe!! Desenfado. Lo que define la desenvoltura, la naturalidad y la falta de prejuicios que se necesitan para vivir, y sin problemas sociales a los que hacer caso. Mostraron e hicieron respetar el camino libre para expresarse en la literatura, el teatro, la poesía, la pintura, la política, la fotografía, la escritura, la danza, y cuanta forma de expresión hubiere en sus épocas. Usaron el desenfado para mostrar de qué estaban hechas y qué pretendían con sus afectos y sus pasiones.
Nahui Olin María del Carmen Mondragón Valseca, hija del general Manuel Mondragón nació en el seno de una familia acaudalada del Porfiriato. Se describe como una mujer de gran belleza que llego a ser pintora y poetisa. Fue educada en París y se caracterizó por tener un carácter firme e impulsivo. Cuando regresó a México se enamoró del joven militar Manuel Rodríguez Lozano, y a los 20 años decidió casarse. A razón de la revolución tuvieron que partir a Europa, donde tuvo la oportunidad de conocer a Pablo Picasso y Diego Rivera. Después de 8 años de matrimonio, regresó sola a México y con el tiempo conocería a Gerardo Murillo (Dr. Atl) con el que inició una relación amorosa que duró más de cinco años y de la que se conocen al menos doscientas cartas de amor escritas por ella y varias obras que la retratan firmadas por él. En este período de su vida es donde Carmen asume el nombre de Nahui Ollin (palabras que recuerdan la fecha que en el calendario azteca era consagrada a la renovación de los ciclos del cosmos) Pero el amor que no dura para siempre, fue renovado al conocer a sus 40 años a Eugenio Agacino, un capitán de barco. Años después se consagra definitivamente a la escritura y la pintura, posterior a la muerte de su capitán. Murió en México a los 85 años de edad.
María Cenobia Izquierdo Gutiérrez, fue una destacada pintora mexicana que tuvo el privilegio por primera vez de exponer sus obras fuera del país. María fue criada por sus abuelos, y posteriormente vivió con su madre, quien se volvió a casar. Retrató la vida cotidiana rural y urbana de México desde su propia experiencia. Si bien estudió pintura durante un año, sus influencias fueron la clave para su desarrollo artístico: Germán Gedovius, Manuel Toussaint y especialmente Rufino Tamayo. Su corazón, así como su amor desde muy joven se decidió a madurar con el matrimonio con un hombre mayor, de allí que hubo de convertirse en mujer y madre rápidamente. Después de escapar y separarse de este primer amor, tuvo la oportunidad de conocer a Cándido Posadas Izquierdo, con quien inició una nueva relación sentimental. De la experiencia con Rufino Tamayo, del cual se sabe que no era entusiasta de tener discípulos, e impartía clases en la Escuela Nacional de Bellas Artes, además de tener afinidad con los proyectos de Diego Rivera, mucho aprendió profesional y afectivamente. Rufino, después los afectos compartidos la abandonó para casarse con otra mujer. Raúl Uribe, pintor sudamericano aparece en su vida para apoyarla en la venta de su obra, especialmente a diplomáticos. Con los años, también Uribe la abandonó, debido a hemiplejia que atacó a María. Ella murió muy pobre en la Ciudad de México a los 53 años de edad.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, fue la tercera hija de Guillermo Kahlo, fotógrafo de origen judío-húngaro y su segunda esposa, Matilde Calderón de origen mexicano con ascendencia española. En 1913 contrajo poliomielitis que la marcaría dejándole una secuela permanente, una pierna mucho más delgada que la otra, con ello dio inicio a un largo recorrido entre diversas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. Entusiasta e interesada en la política en 1920 se incorporó a las juventudes comunistas y en 1922 entró en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, la más prestigiosa institución educativa, que recientemente había empezado a admitir chicas como alumnas. El plan era que estudiaría medicina en el futuro, sin embargo las cosas cambiarían de manera radical y en 1925 tomaría sus primeras clases de dibujo y lamentablemente, ese mismo año sufriría un grave accidente en un tranvía, cuyas lesiones le condicionarían por el resto de su vida. El accidente le dejó la columna vertebral fracturada, así como diversas costillas, cuello y pelvis, su pie derecho se dislocó, su hombro se descoyuntó y un pasamanos le atravesó el vientre. Se sometió al menos a 32 operaciones quirúrgicas, el uso de corsés de distintos tipos y diversos mecanismos de "estiramiento". Durante su larga convalecencia dio inicio de forma continuada a pintar. Sus cuadros tenían algo en común: reflejaban los sucesos de su vida y los sentimientos que le producían. Tuvo la oportunidad de conocer a la fotógrafa Tina Modotti, el revolucionario Julio Antonio Mella y el pintor Diego Rivera, entre muchos otros. En 1929 contrajo matrimonio con Diego Rivera y su relación consistió en gran amor que pasó por aventuras con otras personas, un fuerte vínculo creativo, el odio y finalmente un divorcio en 1939. El elefante y la paloma (cómo así los llamaron) fue una relación que pasó por muchas experiencias y pruebas y aunque llegaron a superar sus desavenencias, Frida inició otras relaciones amorosas tanto con hombres como con mujeres que continuaron el resto de su vida. Rivera tuvo violentos celos sobre las relaciones extramatrimoniales de su esposa aunque llevaba mejor las relaciones lésbicas de Frida que las heterosexuales. Entre 1937 y 1939 el revolucionario León Trotsky vivió exiliado en la casa de Frida, con él también sostendría un romance. Tuvo la oportunidad de estar en París, y relacionarse con Picasso y además de aparecer en la portada del Vogue francés. En 1953 en ciudad de México se organizó la única exposición individual en su país durante la vida de la artista, se hizo en la Galería de Arte Contemporáneo y aunque la salud de Frida estaba muy deteriorada y los médicos le prohibieron asistir, ella llegó en una ambulancia y en una cama de hospital contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. Ese mismo año le tuvieron que amputar la pierna por debajo de la rodilla debido a una infección de gangrena y esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones. Murió en México a los 47 años de edad.
Nellie Francisca Ernestina Campobello, fue muy cuidadosa durante su vida, en guardar con celo los detalles de su familia e incluso de su nacimiento. Durante los años de la revolución ella llegó a la Ciudad de México, donde se dedicó a escribir y dar clases de danza. Con los años se convertiría en directora de la Escuela Nacional de Danza. Dedicó gran parte de su vida a la investigación y la enseñanza de bailes autóctonos mexicanos. La mejor recopilación del acervo cultural de los indígenas mexicanos en materia de danza lo realizó ella, en su libro “Ritmos Indígenas de México”. Nellie nunca se casó, pero tuvo varios amores y con alguno de ellos tuvo un hijo que murió a los 3 años de edad (1919-1921). En 1985 ella desapareció y su muerte fue investigada por la Comisión de Derechos Humanos, se descubrió que había fallecido en julio de 1986 durante su secuestro. Los detalles de este hecho y su muerte aún no se precisan. Los autores del secuestro fueron Claudio Fuentes Figueroa y su esposa María Cristina Belmont, al parecer con el objeto de robar sus pertenencias: casas, joyas, muebles, documentos inéditos de Francisco Villa y obras de arte de pintores como José Clemente Orozco, Carlos Mérida y Roberto Montenegro, entre otros, todas ellas altamente valuadas en dólares. Murió en México a los 77 años de edad.
Pita (Guadalupe) Amor, sus padres eran miembros de la aristocracia, aunque para 1940, era más un recuerdo que una realidad. Fue la menor de siete hermanos y fue la niña que lloraba y temía a la oscuridad, paralizando la cuadra entera con sus terribles gritos. Cuando joven fue actriz y modelo de fotógrafos y pintores destacados, entre ellos Diego Rivera, Juan Soriano y Raúl Anguiano. Fue a su vez amiga de Frida Kahlo, María Félix, Gabriela Mistral Salvador Novo, Pablo Picasso, Juan Rulfo, Alfonso Reyes, y Elena Garro entre muchos otros grandes intelectuales de 1950. Tenía la costumbre de vestirse con mantones y capas, y no usar ropa interior ni medias. Forjó su poesía caracterizándose por sus expresiones directas y desencadenadas, siempre en primera persona, con una clara influencia de Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora. Guadalupe era una mujer controversial por su forma de ser y su modo de vida, no se dejaba dominar por nadie y nunca pasaba inadvertida, aceptaba por igual placeres y amarguras, fue una mujer que vivió intensamente. Su primer escándalo público fue a los 18 años al convertirse en amante de José Madrazo, un rico ganadero de 60 años, tuvo otros romances con toreros, pintores, artistas y escritores. Hermosa, apasionada y polémica. Cuando tenía 41 años decidió tener un hijo, pero al sentirse incapaz de criarlo lo dio en custodia a su hermana mayor, poco tiempo después lamentablemente, su hijo murió ahogado en una pileta con agua a la edad de un año. Esto la afecto profundamente sumiéndola en una gran crisis; no deseaba ver a nadie, y su vida se volvió silenciosa. En 1974, después de 10 años volvió a aparecer recitando poesía mexicana. En el año 2000, sola y en compañía de sus fantasmas: la soledad, el abandono y la muerte, murió en México a los 82 años de edad.

Elena Garro, Hija de padre español y madre mexicana, de joven viajó a la Ciudad de México para estudiar literatura, coreografía y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Allí conoció a Octavio Paz, con quien se casó en 1937, pero no continuó sus estudios universitarios. Con los años tuvieron una hija, pero finalmente se divorciaron en 1959. En 1968, a raíz de la masacre de Tlatelolco, se vio involucrada en acusaciones en las que supuestamente declaraba contra varios intelectuales mexicanos, esto le ocasionó el rechazo de la comunidad intelectual mexicana, y tuvo que salir al exilio en Estados Unidos, luego en España y Francia durante veinte años. La relación con Paz fue muy intensa y sonada entre la gente que pertenecía al ámbito intelectual en México. Esta relación empezó gracias a unas Camelias que el Poeta le regaló. Fue justamente con el impulso de Octavio Paz que Elena empezó a escribir. Fue narradora además guionista, coreógrafa y periodista. Como intelectual aportó a temas como: la marginación de la mujer, la libertad femenina y la libertad política. Cuando pudo regresar a México vivió en Cuernavaca con todos sus gatos y su hija Helena. Fumó desde muy joven y debido a un cáncer murió en México a los 82 años de edad.

Rosario Castellanos fue hija de una importante familia de terratenientes y desde muy temprano fue consciente de las injusticias que impedían el progreso de los pueblos indígenas. Estudió la Maestría en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estudió también en la Universidad de Madrid con una beca del Instituto de Cultura Hispánica y llegó a ser profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, así como en la Universidad de Wisconsin, en la Universidad Estatal de Colorado y en la Universidad de Indiana. En 1954 fue becada por la Fundación Rockefeller en el Centro Mexicano de Escritores. Dedicó buena parte de su obra a la defensa de los derechos de las mujeres. En lo personal tuvo un matrimonio desastroso y continuas depresiones que la llevaron en más de una ocasión a ser ingresada médicamente. Sus últimos años los dedicó al servicio exterior, como embajadora de México en Israel, mientras era catedrática en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Falleció en Tel Aviv en 1974, a consecuencia de una descarga eléctrica provocada por una lámpara cuando acudía a contestar el teléfono al salir de bañarse. Murió en Israel a los 49 años de edad.

05 febrero 2012

Sobre gusanos, viajes y amor

Seda, la novela de Alessandro Baricco que al menos, he tenido la oportunidad de releer tres veces, y siempre que la leo la encuentro hermosa y llena de detalles maravillosos, es más que una recomendación, un regalo!

Me quedo corta en cualquier recomendación que pienso, pues simplemente no sé como transmitir lo fascinante de una historia contada en 65 breves y hermosos capítulos. Una historia fascinante que pasa por las imágenes, los viajes, el riesgo, los sueños, la vida y sus sorpresas. No sólo son gusanos los que anteceden a la Seda, es la historia de los afectos que nos pasan por la vida y casi sin darnos cuenta los hacemos desapercibidos por el miedo y los retos que nos anteponen.

Esta historia nos recuerda brevemente, a traves de imágenes hermosísimas que el amor no sólo llega a través de los otros, sino que se cultiva y se lleva consigo. No hay forma de vivirlo, sin el riesgo de entregarlo a pesar del temor que nos cause. No hay oportunidad más intensa en la vida, que la de los segundos que acompañan las horas cuando emprendemos un viaje extraordinario. Creo que esto pasa todos los días! lo que ocurre es que no siempre somos conscientes de ello, o quizá tal vez, estamos tan sumergidos en lo cotidiano y su ordinario, que no vemos el leve e invaluable brillo de lo extraordinario.

Acá les dejo un enlace, para que puedan acceder a esta historia. Se pueden regalar unas horas, y en poco menos, habrán usado la llave de la literatura para descubrir suavemente a traves de una historia, el placer del propio viaje. www.colimanet.com/images/stories/alessandrobariccoseda.PDF

04 febrero 2012

Aristas de la libertad…

El sol, el mar y la brisa en mi nuevo refugio acompañaron mi lectura que dio cierre al libro de Susan Sontag “Al mismo tiempo” (2007) Luego, al final de la tarde la historia real contada a través de una película, término de armar las ideas para este blog.

No en vano les recomiendo el libro de Susan, pues no sólo sirvió de catalizador para el tema de hoy, sino para muchos otros de relevancia actual sociopolítica y cultural. En este libro de ensayos y conferencias, que ella en los últimos años de su vida recopila y ordena, son polémicos e interesantes los debates de orden local y global, de un orden estrictamente crítico sobre la propia cultura. “Al mismo tiempo” es lo que justamente hizo ella, al llevar en paralelo una vida llena de compromiso consigo misma, sus ideas y la comprensión de los otros, y con firmeza crítica expresó su postura desde el ejercicio de la escritura y la libertad. Estoy en total acuerdo con Susan y lo promulgo con certeza: el pasaporte a la libertad lo tenemos en la literatura, que es la llave para quienes escriben y leen, de abrir el futuro para hacerlo mejor.



Al pensar en la flexibilidad como una cualidad de la libertad, no puedo menos que ver las posturas rígidas frente a las más diversas situaciones de la vida, como aquellas que cierran el camino a la comprensión y con ello disminuyen la posibilidad de abrir las ventanas del entendimiento. En momentos donde (desde hace mucho) el discurso de la libertad lo usamos para abrir debates y buscar pluralidad, se muestra imperativo el ejercicio de la comprensión de los hechos. No se puede probar el ejercicio de la libertad, sin haber sentido antes su pérdida y con ello, atravesar el arduo camino de recuperarla. Pareciera una constante en la vida? Creo que sí. La sociedad pasa en un continuo entre el ideal, la pérdida, la crisis, la reflexión y la recuperación, es un proceso que prácticamente al manifestarse de manera cíclica denota el hecho mismo de la humanidad.

Al ver “Camino a la libertad” (2010) comienzo a hilar fino en algunos de los significados de la propia libertad. Una película dirigida por Peter Weir que reúne entre otros actores a: Jim Sturgess, Ed Harris, Colin Farrell y Saoirse Ronan, narra el complejo y difícil camino que emprende un grupo de presos que huyen de un campo de trabajo de la Unión Soviética. El gulag siberiano en el que estaban recluidos es el punto de partida, para más de 6.000 kilómetros recorridos a pie en terrenos hostiles, donde cada uno conducirá su propia libertad.


Cada uno de los miembros de este grupo debelará tempranamente sus habilidades y clara intensión de escape, mientras paulatinamente abrirá la puerta de sus historias de vida gracias al relacionamiento y el instinto de supervivencia. Se pondrá de manifiesto la condición humana fracturada y desmembrada por la guerra, pero reconstruida a pulso y sin condición de nacionalidad por la igualdad del derecho que persiguen.


Inicialmente no hay mapa, ni confianza, ni herramientas para el escape, sólo hay un claro y persistente deseo de recuperar la condición de hombres libres. Las culpas y los temores no alcanzan a perseverar, sólo hasta cuando pasada la desconfianza se vuelven un verdadero equipo. Es extraño que esto pase? No! Es absolutamente propio de quienes se comienzan a conocer, y se auto reconocen desde sus sueños, ilusiones y deseos, como seres humanos. Es la confesión itinerante y pausada de un religioso, un asesino, un pintor, un militar, un padre, un esposo y una hija. En todos ellos, en sus historias, a lo largo de la trama donde la confianza gana terreno, se refleja claramente la imperiosa necesidad de perdonarse a sí mismos para ser libres. Este camino que finalmente terminará para algunos en la India, es la excusa para recorrer a lo largo de cada personaje las vivencias, los sentimientos y las racionalidades que aportan entre muchas ideas, una breve reflexión: somos nosotros quienes guiados por la supervivencia, la convicción y la esperanza los que alcanzamos nuestras pequeñas y grandes libertades cotidianas.

Quizá una experiencia fundamental sobre la libertad sea aquella que nosotros nos permitimos cada día, para hacer lo que queremos, cuándo, cómo y con quién queremos. Para ello es vital la determinación que tengamos por preservarla y potenciarla, esto puede hacer la diferencia a la hora de sentirnos realmente libres.






25 enero 2012

La literatura es la libertad. Susan Sontang 2007 Conferencia

“Es para mí una lección de humildad y una inspiradora experiencia poder hablar en el Paulskirche ante este público, recibir el premio que en los últimos 53 años los Libreros Alemanes han otorgado a tantos escritores, pensadores y figuras públicas ejemplares a quienes admiro, y poder hablar en esta ocasión y en este lugar cargado de historia. Lo que hace que lamente aún más la ausencia deliberada del embajador norteamericano, el Sr. Daniel Coats, cuyo inmediato rechazo a la invitación que le extendió en junio la Asociación de Libreros para asistir a este evento, cuando se anunció el Premio de la Paz (Friedenspreis) de este año, muestra que el embajador está más interesado en apoyar la posición ideológica y el rencor reaccionario de la Administración de Bush, antes que en cumplir con su deber habitual como diplomático que sería representar los intereses y la reputación de su país, que es también el mío.
Supongo que el embajador Coats ha elegido no estar aquí hoy debido a las críticas que he vertido en diarios, entrevistas televisadas y columnas en revistas sobre la nueva tendencia radical de la política exterior norteamericana, como demuestran la invasión y la ocupación de Irak. Creo que el embajador debería estar aquí, ya que es una ciudadana del país que él representa ante Alemania la que recibe este importante premio. Un embajador de Estados Unidos debe representar a su país en su totalidad. Desde luego, yo no represento a EE.UU., ni siquiera a la importante minoría que no apoya el programa imperial del Sr. Bush y sus consejeros. Me gusta pensar que no represento sino a la literatura, es decir, a una cierta idea de la literatura, y a la conciencia, una cierta idea de la conciencia o el deber. Teniendo en cuenta, sin embargo, que la concesión de este premio, que proviene de un país europeo de envergadura, hace referencia a mi papel de 'embajadora intelectual' entre los dos continentes (huelga decir que el término 'embajadora' se refiere aquí a su sentido más débil, simplemente metafórico), no puedo dejar de compartir con ustedes algunos pensamientos respecto de la renombrada brecha entre Europa y EE.UU., que mis intereses y entusiasmos supuestamente tratan de superar.
En primer lugar, se trata de una brecha (es un vacío que tal vez esté llenándose, ¿o se trata también de un conflicto?). Declaraciones airadas y despreciativas respecto a Europa (a ciertos países europeos), son ahora moneda corriente en el discurso político norteamericano; y aquí, al menos en los países ricos del lado occidental del continente, los sentimientos anti-norteamericanos son más comunes, se escuchan con más frecuencia, y son más excesivos que nunca. ¿De qué conflicto se trata? ¿Tiene este conflicto raíces profundas? Creo que sí.
Ha habido siempre un antagonismo latente entre Europa y Estados Unidos; antagonismo que es al menos tan complejo y ambivalente como el que existe entre padres y madres e hijas/os. Estados Unidos es un neo-país europeo, que hasta hace pocas décadas se nutrió poblacionalmente con una fuerte migración europea. Sin embargo, son las diferencias entre Europa y Estados Unidos las que más han llamado la atención de viajeros europeos calificados: Alexis de Tocqueville, que visitó esta joven nación en 1831 y luego regresó a Francia para escribir Democracia en los EE.UU. (que es aún, unos ciento setenta años más tarde, el mejor libro sobre mi país) y D.H. Lawrence, quien hace ochenta años publicó el libro más interesante que se haya escrito sobre la cultura norteamericana, su influyente y exasperante Estudios sobre la Literatura Clásica norteamericana, entendieron que EE.UU., el hijo de Europa, estaba convirtiéndose, o ya se había convertido, en la antítesis de Europa.
Roma y Atenas. Marte y Venus. No han sido los autores de artículos populares recientes, a través de los cuales promueven la idea del inevitable conflicto de intereses y valores entre Europa y EE.UU., quienes inventaron estas antítesis. Varios extranjeros habían ya meditado sobre el tema y habían establecido el marco creativo, la melodía recurrente que suena a lo largo de la literatura norteamericana del siglo XIX, que va desde James Fenimore Cooper y Ralph Waldo Emerson hasta Walt Whitman, Henry James, William Dean Howells, hasta Mark Twain. Inocencia norteamericana y sofisticación europea; pragmatismo norteamericano e intelectualismo europeo, energía norteamericana y cansancio europeo ante lo mundano; ingenuidad norteamericana y cinismo europeo; bondad norteamericana y malicia europea; moralismo norteamericano y el arte de la concesión europeo: ya conocen estas cantinelas.Se puede cambiar la coreografía; en realidad, se han bailado todo tipo de compases durante dos tumultuosos siglos. Los filoeuropeos han utilizado la vieja antítesis para identificar a EE.UU. con el barbarismo comercial que lo impulsa y a Europa con la alta cultura, mientras que los eurófobos se han guiado por un punto de vista preconcebido según el cual EE.UU. representa el idealismo, la apertura y la democracia, y Europa un refinamiento debilitante y snob. Tocqueville y Lawrence observaron algo más cruel aún: no sólo una declaración de independencia norteamericana respecto de Europa y de los valores europeos, sino también un socavamiento sostenido y el asesinato de los valores y el poder europeos. "Nunca se puede obtener algo nuevo sin romper algo viejo," escribió Lawrence. "Europa resultó ser lo viejo; EE.UU. debe ser lo nuevo. Lo nuevo representa la muerte de lo viejo." EE.UU., conjeturó Lawrence, se había puesto como objetivo destruir a Europa, y utilizaba la democracia como instrumento, en especial la democracia cultural y la democracia de las costumbres. Y cuando esta tarea se cumpliera, continuaba Lawrence, EE.UU. bien podría transformar su democracia en algo completamente diferente. (Tal vez sea ahora cuando esté surgiendo esa alternativa que reemplazaría a la democracia en EE.UU.)
Les ruego paciencia, si hasta ahora todas mis referencias han sido exclusivamente literarias. Después de todo, una función de la literatura -de la literatura importante, necesaria- es la de ser profética. Lo que tenemos aquí es, en forma magnificada, la perenne lucha literaria, o cultural, entre los antiguos y los modernos.
El pasado es (o fue) Europa, y EE.UU. se fundó sobre la idea de romper con el pasado. En EE.UU. se considera que el pasado estorba e idiotiza y -con su modo de entender qué es prioritario y qué no lo es y sus estándares sobre lo que es superior y lo que es mejor- esencialmente no democrático, o 'elitista', sinónimo que impera actualmente. Aquellos que hablan a favor de unos EE.UU. triunfantes continúan sugiriendo que la democracia norteamericana implica repudiar a Europa y, sí, adoptar un cierto barbarismo liberador y saludable. Aunque la mayoría de los norteamericanos considere hoy a Europa más socialista que elitista, según el modelo norteamericano, Europa es aún un continente retrógrado que continúa con obstinación rigiéndose por criterios antiguos: el estado de bienestar. 'Renuévalo' no es sólo una consigna cultural; describe también una maquinaria económica que no deja de avanzar y abarcar al mundo entero.
Sin embargo, si es necesario, aún lo 'viejo' puede ser rebautizado como 'nuevo'.No es simple coincidencia que el resuelto secretario de Defensa norteamericano tratara de dividir a Europa [distinguiendo de manera inolvidable entre la 'vieja' Europa (mala) y una 'nueva' Europa (buena)]. ¿Cómo se llegó a que España, Italia, Polonia, Ucrania, Holanda, Hungría, la República Checa y Bulgaria, se encuentren entre los miembros de la 'nueva' Europa? Respuesta: apoyar a los EE.UU. en su actual expansión de poder político y militar implica, por definición, pasar a la categoría de lo 'nuevo'. Quien quiera que esté con nosotros es 'nuevo'.
La razón que se aduce en todas las guerras modernas, aun cuando sus objetivos sean los tradicionales (como lograr una expansión territorial o apoderarse de recursos naturales escasos), es la de una pretendida lucha entre civilizaciones -guerras culturales- donde cada lado alega estar en posesión de la razón, y a su vez califica al otro de bárbaro. El enemigo es invariablemente una amenaza a 'nuestro modo de vida', infiel, profanador y contaminador, un corruptor de valores superiores o mejores. La actual guerra en contra de la amenaza real de los militantes islámicos fundamentalistas representa un claro ejemplo. Vale la pena mencionar que una versión más blanda, en los mismos términos despreciativos, subyace al antagonismo entre Europa y EE.UU. Debe también recordarse que históricamente la retórica antinorteamericana más virulenta jamás escuchada en Europa -que consiste esencialmente en acusar a los norteamericanos de bárbaros- provino no de la llamada izquierda sino de la extrema derecha. Tanto Hitler como Franco vituperaron repetidamente a los EE.UU. (y al pueblo judío a nivel mundial) al acusarlos de contaminar la civilización europea con sus viles valores mercantiles.
Desde luego, la mayoría de la opinión pública europea continúa admirando la energía norteamericana, la versión norteamericana de 'lo moderno'. Además, sin duda ha habido siempre norteamericanos simpatizantes con los ideales culturales europeos (una de ellos se encuentra frente a ustedes ahora), que encuentran en las viejas artes europeas una corrección y una liberación de los persistentes prejuicios mercantilistas de la cultura norteamericana. A su vez, siempre ha existido la contraparte europea de estos norteamericanos: los europeos fascinados, cautivados, profundamente atraídos por los EE.UU., precisamente por ser diferentes de Europa.
Lo que ven los norteamericanos es casi la inversa del cliché eurófilo: se ven a sí mismos como los defensores de la civilización. Las hordas bárbaras ya no se encuentran a las puertas de nuestras ciudades. Están dentro, en cada próspera ciudad, planeando la devastación. Los países 'productores de chocolate' (Francia, Alemania, Bélgica) tendrán que hacerse a un lado, mientras un país con 'voluntad' -y con Dios de su parte- lleva a cabo su lucha contra el terrorismo (ahora confundido con el barbarismo). Según el secretario de Estado Powell, es ridículo que la vieja Europa (algunas veces parece que sólo se refiere a Francia) aspire a tener algún papel en el gobierno o la administración de los territorios que han sido ganados por la coalición del conquistador. La vieja Europa no tiene sus recursos militares, su gusto por la violencia, ni tampoco el apoyo de su mimada y demasiado pacífica población. Y los norteamericanos tienen razón. Los europeos no están dispuestos a lanzar ni una cruzada evangélica ni una belicosa.
Por cierto, debo a veces pellizcarme para asegurarme de que no estoy soñando: lo que mucha gente en mi propio país objeta a Alemania, que infligió horrores al mundo durante casi un siglo -el nuevo 'problema alemán' por decirlo de alguna manera- es que los alemanes aborrecen la guerra; que la mayoría de la opinión pública alemana es ahora virtualmente... ¡pacifista!
¿Fueron alguna vez EE.UU. y Europa socios, amigos? Por supuesto. Pero quizás es cierto que los períodos de unidad -de sentimiento compartido- hayan sido excepciones más que la regla. Uno de tales periodos tuvo lugar desde la Segunda Guerra Mundial hasta la primera época de la Guerra Fría, momento en que los europeos estaban profundamente agradecidos por la intervención norteamericana, su auxilio y su apoyo. Los norteamericanos se sienten cómodos viéndose a sí mismos en el papel de salvadores de Europa. En consecuencia, los EE.UU. esperarán que los europeos sientan siempre agradecimiento, un estado de ánimo que los europeos no sienten ahora.
Desde el punto de vista de la 'vieja' Europa, los EE.UU. parecen dispuestos a derrochar la admiración -y la gratitud- de la mayoría de los europeos. La inmensa simpatía por los EE.UU., tras el ataque del 11 de septiembre de 2001, era genuina. (Puedo dar testimonio de su resonante ardor y sinceridad en Alemania; me encontraba en Berlín en ese momento.) Pero después se ha producido un distanciamiento creciente por ambas partes. Los ciudadanos de la nación más rica y poderosa en la historia tienen que saber que a EE.UU. el resto del mundo lo ama y envidia... y también se siente agraviado por él. Más de un viajero que haya visitado el extranjero sabe que los norteamericanos son considerados por muchos europeos como vulgares, rústicos e incultos, y ante ello no dudan en responder a tales expectativas con un comportamiento que insinúa el resentimiento de los ex colonizados. Y algunos europeos cultos, que aparentemente disfrutan en gran medida ya sea visitando EE.UU. o viviendo allí, atribuyen condescendientemente este hecho al ambiente liberador de la colonia donde uno puede deshacerse de las restricciones y cargas de la alta cultura de la 'metrópolis'. Recuerdo una conversación con un director de cine alemán que estaba viviendo en ese momento en San Francisco, en la que él me decía que le encantaba estar en EE.UU. 'porque ustedes no tienen cultura alguna'. Para más de un europeo, y debe mencionarse, incluso para D.H. Lawrence ('allá la vida proviene de las raíces, imperfecta pero vital', le escribía a un amigo en 1915, en los momentos en que planeaba vivir en los EE.UU.), EE.UU. es el gran escape. Y viceversa: Europa fue el gran escape para generaciones de norteamericanos que buscaban 'cultura'. Desde luego, me refiero a minorías aquí, minorías dentro del grupo de los privilegiados.
Los EE.UU. se ven ahora como los defensores de la civilización y los salvadores de Europa, y se preguntan por qué los europeos no logran comprender esta cuestión; por su parte, los europeos ven a EE.UU. como un estado guerrero imprudente: a ello los EE.UU. responden que Europa es su enemiga. Un discurso ahora predominante en EE.UU. afirma que los europeos sólo pretenden ser pacifistas para debilitar el poder norteamericano. Los norteamericanos creen que Francia, en particular, trama igualar o aún superar a su país en su grado de influencia en las cuestiones internacionales -"La operación EE.UU. debe fracasar" es el título inventado por un columnista del diario New York Times para describir la estrategia francesa de dominación-, en lugar de comprender que una derrota norteamericana en Irak alentará a "los grupos musulmanes extremistas (desde Bagdad a los barrios pobres de París)" a continuar con su yihad contra la tolerancia y la democracia.
Es difícil para la gente evitar ver el mundo en términos polarizados ("ellos"y "nosotros") y son estos términos los que han fortalecido en el pasado el componente aislacionista en la política exterior norteamericana, tanto como ahora fortalecen el componente imperialista. Los norteamericanos se han acostumbrado a concebir el mundo en términos de enemistades. Los enemigos se encuentran en otro lugar, ya que la guerra se desarrolla siempre "fuera", y el fundamentalismo islámico ha reemplazado al comunismo ruso y chino como la amenaza implacable y furtiva a "nuestro modo de vida". Y el término "terrorista" es más flexible aún de lo que lo era la palabra "comunista". Puede unificar un número mayor de intereses y luchas muy diversas. Esta guerra será interminable por esa causa, ya que siempre habrá alguna forma de terrorismo (al igual que siempre existirá la pobreza y el cáncer); es decir, habrá siempre conflictos asimétricos en los cuales el lado más débil recurra a esa forma de violencia y ataque con frecuencia a civiles. La retórica norteamericana, y quizás también el estado de ánimo del pueblo en general, apoyarían esta perspectiva desacertada, ya que la lucha por la rectitud no tiene fin.
Gracias al genio de EE.UU. que, a pesar de ser un país tan profundamente conservador que los europeos difícilmente lo comprenden, se ha podido crear un pensamiento conservador que prefiere lo nuevo a lo viejo. Pero esto también implica que de la misma manera en que EE.UU. parece un país extremadamente conservador -como se observa, por ejemplo, en el extraordinario poder del consenso y la pasividad y en el conformismo de la opinión pública (como Tocqueville apuntó en 1831), y de los medios de comunicación masiva- es también radical, incluso revolucionario, de una manera que los europeos encuentran también difícil de desentrañar.
Seguramente, parte del enigma surge de la falta de congruencia entre el discurso oficial y la realidad de las personas. Los norteamericanos exaltan constantemente las "tradiciones"; las letanías a los valores de la familia ocupan un lugar central en los discursos de todos los políticos. Sin embargo, la cultura norteamericana corroe enormemente la vida familiar, al igual que todas las tradiciones, excepto aquéllas que han sido redefinidas como "identidades" y que pueden ser aceptadas como parte de patrones más amplios de distinción, cooperación y apertura hacia la innovación.
Quizás, la fuente más importante del nuevo (y del no tan nuevo) radicalismo norteamericano es algo que solía considerarse como una fuente de valores conservadores: es decir, la religión. Muchos comentaristas han observado que la mayor diferencia entre EE.UU. y la mayoría de los países europeos (tanto en la Europa vieja como la nueva, de acuerdo a la distinción norteamericana actual) radica quizás en que la religión en EE.UU. tiene aún un papel preponderante en la sociedad y en el discurso público. Pero es ésta una religión al estilo norteamericano: es más una idea sobre la religión que la religión en sí misma.Es cierto que, durante la campaña presidencial de George Bush de 2000, un periodista tuvo la ocurrencia de preguntarle al candidato que citara su "filósofo preferido"; la respuesta, que fue bien recibida -y que hubiera convertido en un hazmerreír a cualquier candidato a un cargo importante por un partido centrista en cualquier país europeo- fue "Jesucristo". Por supuesto que Bush no quería decir con esa respuesta, y nadie lo malentendió, que si ganaba las elecciones su Gobierno se sentiría obligado a seguir los preceptos o los programas sociales que enunció Jesús.
La sociedad norteamericana es de carácter religioso, en general. Es decir, en EE.UU. no es importante qué religión siga uno, siempre que se tenga una. Sería imposible que existiera una religión dominante, o incluso una teocracia, que fuera sólo cristiana (o perteneciente a una confesión cristiana en particular). En EE.UU. la religión debe ser algo que se pueda escoger. Esta idea de la religión, moderna y relativamente carente de substancia, construida sobre la idea de la elección consumista, es la base del conformismo, el fariseísmo y el moralismo norteamericano (que los europeos confunden a menudo, de forma condescendiente, con el puritanismo). Independientemente de las creencias históricas que las diferentes religiones norteamericanas dicen representar, todas predican algo similar: cambios en el comportamiento personal, el valor del éxito, cooperación comunitaria, tolerancia de las elecciones que adoptan otras personas. (Todas éstas son virtudes que promueven y mitigan el funcionamiento del capitalismo consumista). El simple hecho de ser una persona religiosa asegura respetabilidad, fomenta el orden, y garantiza que sean intenciones virtuosas las que guían la misión norteamericana de conducir al mundo.
Lo que se divulga -se llame democracia, libertad, o civilización- es tanto parte de un proceso en marcha como la esencia misma del progreso. No existe otro lugar en el mundo donde el sueño de progreso de la Ilustración tenga una acogida tan propicia como en EE.UU.Desmitificación de Polaridades
¿Estamos entonces tan separados? Es extraño que ahora que Europa y EE.UU. se asemejan tanto culturalmente, nunca hayan estado tan separados.
A pesar de todas las similitudes existentes en la cotidianeidad de los ciudadanos de los países europeos ricos y de los EE.UU., la brecha entre la experiencia europea y la norteamericana es genuina, y se origina a partir de importantes diferencias en la historia, nociones sobre el papel de la cultura, y recuerdos reales e imaginados. El antagonismo -si es que existe un antagonismo- no se resolverá en un futuro inmediato, a pesar de la buena voluntad de mucha gente a ambos lados del Atlántico. Y sin embargo, una no puede sino deplorar la actitud de los que desean aprovechar tales diferencias al máximo, cuando en realidad tenemos tanto en común.
La dominación de EE.UU. es una realidad. Pero EE.UU., como está empezando a entender el actual Gobierno, no puede hacerlo todo. El futuro del mundo -del mundo que compartimos- es sincrético e impuro. No estamos aislados unos de otros. Cada vez estamos más relacionados unos con otros.
En última instancia, el modelo que permitirá lograr algún grado de entendimiento o conciliación, consiste en tener más en cuenta la venerable oposición entre "lo viejo" y "lo nuevo". La oposición entre "civilización" y "barbarie" es esencialmente condicionante; no es conveniente pensar y pontificar sobre esa base (aunque pueda reflejar ciertas innegables realidades). Sin embargo, la oposición entre "lo viejo"y "lo nuevo" es genuina e irradicable, y constituye la esencia de la experiencia misma tal como la entendemos.
"Lo viejo" y "lo nuevo" son los polos perennes de todo sentimiento y sentido de la orientación en el mundo. No podemos prescindir de lo viejo, ya que hemos invertido en ello nuestro pasado, nuestra sabiduría, nuestros recuerdos, nuestra tristeza, nuestro sentido de la realidad. No podemos prescindir de la fe en lo nuevo, ya que en lo nuevo hemos invertido toda nuestra energía, nuestra capacidad de ser optimistas, nuestros ciegos anhelos biológicos, nuestra habilidad para olvidar: la sana habilidad que hace posible la reconciliación.
La vida interior tiende a desconfiar de lo nuevo. Una vida interior fuertemente desarrollada se resistirá especialmente a lo nuevo. Se nos ha dicho que debemos elegir entre lo viejo o lo nuevo. En realidad, debemos elegir ambos. ¿Qué es la vida sino el resultado de una serie de negociaciones entre lo viejo y lo nuevo? Creo que debemos evitar siempre estas oposiciones tan rígidas.
Lo viejo versus lo nuevo, naturaleza versus cultura: quizá sea inevitable que los grandes mitos de nuestra vida cultural sean representados no solamente dentro de un marco histórico sino también geográfico. Sin embargo, no son más que mitos, frases gastadas, estereotipos; la realidad es mucho más compleja.
He dedicado gran parte de mi vida a tratar de desmitificar estos modos de pensamiento que polarizan y generan opuestos. Esto significa, traducido a términos políticos, apoyar lo pluralista y lo laico. Realmente preferiría vivir, al igual que algunos norteamericanos y muchos europeos, en un mundo multilateral, un mundo que no fuera dominado por ningún país en particular (el mío incluido). Durante este siglo, que ya promete ser otro siglo más de extremos, de horrores, podría expresar mi apoyo a toda una serie de principios tendentes a mejorar la situación. Apoyaría, en particular, lo que Virginia Woolf llamaba "la melancólica virtud de la tolerancia".Prefiero mejor hablar como escritora, como una defensora de la actividad literaria, ya que de ahí es de donde surge la única autoridad que poseo.
La escritora que hay en mí desconfía de la buena ciudadana, la "embajadora intelectual", la activista de derechos humanos. Todos esos roles que la concesión de este premio enumera, más allá de mi alto grado de compromiso con ellos. La escritora es más escéptica, duda más de sí misma que la persona que trata de hacer lo correcto y apoyar la causa correcta.Una de las funciones de la literatura es la de formular preguntas y cuestionar las ideas ortodoxas reinantes. Y aún cuando el arte no es de oposición, el mundo de las letras tiende a ser contestatario. La literatura es diálogo; sensibilidad. Podría definirse a la literatura como la historia de las diferentes respuestas sensibles del género humano ante lo que está vivo y lo que está moribundo como resultado de la evolución de las culturas y de la interacción de unas culturas con otras.
Los escritores pueden hacer algo para combatir estos tópicos respecto de nuestra separación, nuestra diferencia -ya que los escritores son hacedores, y no simplemente transmisores, de mitos-. La literatura ofrece no solamente mitos sino también contra-mitos, del mismo modo que la vida ofrece contra-experiencias (experiencias que nos hacen dudar de aquello que uno suponía que pensaba, sentía o creía).
Creo que el escritor es alguien que presta atención al mundo, lo que significa tratar de entender, observar, y conectar con los diferentes actos de maldad que los humanos son capaces de realizar; y a la vez no corromperse -volviéndose cínico, superficial- al lograr esta comprensión de la naturaleza humana.
La literatura puede decirnos cómo es el mundo. La literatura puede establecer normas y transmitir un conocimiento profundo, personificado a través del lenguage, en la narrativa. La literatura puede entrenarnos y ejercitar además nuestra habilidad para llorar por quienes no somos nosotros ni son los nuestros. ¿Quiénes seríamos si no pudiéramos simpatizar con los que no somos nosotros ni son los nuestros? ¿Quiénes seríamos si no pudiéramos olvidarnos de nosotros mismos, al menos durante algún tiempo? ¿Quiénes seríamos si no pudiéramos aprender? ¿O perdonar? ¿O convertirnos en algo diferente de lo que somos?
En esta ocasión en la que recibo este magnífico premio, este magnífico premio alemán, permítanme que les cuente algo sobre mi trayectoria. Pertenezco a una tercera generación norteamericana de origen polaco y judío lituano. Nací dos semanas antes de que Hitler asumiera el poder. Crecí en el interior de EE.UU., en Arizona y California, lejos de Alemania, y sin embargo durante toda mi niñez estuve obsesionada con Alemania, con la monstruosidad de Alemania, y con los libros y la música alemanes que amaba, y que a su vez establecieron mi criterio sobre las expresiones artísticas elevadas e intensas.
Aún antes de Bach y Mozart y Beethoven y Schubert y Brahms, ya había algunos libros alemanes [importantes para mí]. Recuerdo a un maestro de escuela primaria en una pequeña ciudad del sur de Arizona, el Sr. Starkie, que logró la admiración de sus alumnos al contarnos que había combatido en el ejército de Pershing en México contra Pancho Villa: este viejo veterano de una antigua aventura imperialista norteamericana había sido, al parecer, afectado -en versión traducida- por el idealismo de la literatura alemana, y percibiendo mi especial interés por los libros, me prestó sus propias copias del Werther y del Immensee.
Poco después, durante mi infantil orgía lectora, el azar me condujo al encuentro de otros libros alemanes, incluyendo el relato de Kafka En la colonia penitenciaria, donde descubrí el temor y la injusticia. Y pocos años más tarde, cuando era una estudiante de secundaria en Los Angeles, encontré todo sobre Europa en una novela alemana. No ha habido otro libro más importante en mi vida que La Montaña Mágica, que trata precisamente del choque de ideales como esencia de la civilización europea. Y así sucesivamente, a través de una larga vida que ha estado impregnada de la alta cultura alemana. De hecho, tras los libros y la música, que supusieron, dado el desierto cultural en el que vivía, experiencias prácticamente clandestinas, llegaron las experiencias reales. Porque también soy una beneficiaria tardía de la diáspora cultural alemana, y he tenido la buenísima fortuna de llegar a conocer bien a algunos de los incomparablemente brillantes refugiados que creó Hitler, aquellos escritores y artistas y músicos y académicos que EE.UU. recibió en la década de los 30 y que tanto enriquecieron al país, especialmente a sus universidades. Permítanme citar a dos de ellos, a los que tuve el privilegio de tener como amigos durante los últimos años de mi adolescencia y los primeros años de mi tercera década, Hans Gerth y Herbert Marcuse; aquéllos con los que estudié en la Universidad de Chicago y en Harvard, Christian Mackauer, Paul Tillich y Peter Heinrich von Blanckenhagen, y en seminarios privados, Aron Gurwitsch y Nahum Glatzer; y Hannah Arendt, a quien conocí después de mudarme a Nueva York cuando tenía aproximadamente veinticinco años: tantos modelos de seriedad, cuyo recuerdo quisiera evocar aquí.
Pero nunca olvidaré que mi encuentro con la cultura alemana, con la seriedad alemana, comenzó con el abstruso y excéntrico Sr. Starkie (no creo haber sabido nunca su nombre), que fue mi maestro cuando yo tenía diez años, y al que jamás volví a ver. Y todo esto me lleva a una historia, con la que voy a concluir: creo que es lo adecuado, dado que fundamentalmente no soy ni una embajadora cultural ni una ferviente crítica de mi propio Gobierno (tarea que cumplo como buena ciudadana norteamericana). Soy una contadora de historias.
Así, vuelvo al tiempo en que yo tenía diez años, y encontraba algo de alivio de las cansadas obligaciones de ser una niña al leer con pasión los gastados volúmenes de Goethe y Storm que el maestro Starkie me había prestado. Me refiero a 1943, época en la que tenía conocimiento de que existía un campo de prisioneros con miles de soldados alemanes, soldados nazis, por supuesto, como yo los concebía, en la parte norte del estado, y teniendo en cuenta que era judía (aunque sólo lo fuera nominalmente, ya que mi familia era desde hacía dos generaciones totalmente laica e integrada; sabía que serlo nominalmente era suficiente para los nazis), me acosaba una pesadilla recurrente en la que los soldados nazis habían escapado de la prisión y habían logrado llegar al sur del estado donde estaba el chalé en el que vivía con mi madre y mi hermana en las afueras de la ciudad, y estaban a punto de matarme.
Adelantémonos ahora a muchos años más tarde, a la década de los 70, cuando Hanser Verlag comenzó a publicar mis libros, y llegué a conocer al distinguido Fritz Arnold (había comenzado a trabajar en la empresa en 1965), que sería mi editor hasta su muerte en febrero de 1999.
Durante uno de nuestros primeros encuentros, Fritz me dijo que deseaba contarme -supongo que lo consideraba un requisito previo a una futura amistad que pudiera surgir entre ambos- lo que había hecho durante la guerra. Le aseguré que no me debía explicación alguna; pero, por supuesto, valoré mucho el hecho de que él mencionara el tema. Quisiera agregar que Fritz Arnold no fue el único alemán de su generación (había nacido en 1916) que, después de conocerlo o conocerla, insistió en contarme que había hecho durante el periodo nazi. Y no todas las historias que escuché fueron tan inocentes como la que me contó Fritz.
De todas maneras, Fritz me contó que era estudiante universitario de literatura e historia del arte, primero en Múnich y más tarde en Colonia, cuando, a comienzos de la guerra, fue reclutado con el grado de cabo en las fuerzas armadas (Wehrmacht). Su familia no era pro-nazi en absoluto -su padre era Karl Arnold, el legendario caricaturista político de Simplicissimus -, pero emigrar no era una opción que su familia hubiera siquiera considerado, y aceptó con temor la obligación de unirse al servicio militar, con la esperanza de no tener que matar a nadie y no terminar él mismo muerto.
Fritz fue uno de los pocos que tuvo suerte. Fue afortunado al haber sido enviado primero a Roma (donde rechazó la invitación de su superior de nombrarlo teniente), luego a Túnez; afortunado también de haber permanecido detrás de las líneas de combate y no haber nunca tenido que utilizar un arma de fuego; y finalmente, fue afortunado, si es ésta la palabra correcta, por haber caído prisionero de los norteamericanos en 1943, haber sido transportado en barco junto con otros soldados alemanes capturados, a través del Atlántico hasta Norfolk, Virginia; y más tarde en tren a través del continente a pasar el resto de la guerra en un campo de prisioneros en... el norte de Arizona.
Tuve entonces el placer de poder contarle, mientras suspiraba asombrada, y dado que ya había comenzado a tener mucha simpatía por él -éste fue el comienzo tanto de una gran amistad como también de una intensa relación profesional-, que mientras él era prisionero de guerra en el norte de Arizona, yo estaba en la parte sur del estado, aterrorizada ante la presencia de los soldados nazis que estaban por todas partes, y de los que no podría escapar.
Entonces Fritz me contó que lo que le permitió sobrellevar los casi tres años que pasó en el campo de prisioneros en Arizona fue que se le permitió acceder a libros: había pasado esos años leyendo y releyendo los clásicos ingleses y norteamericanos. Y yo le conté que como estudiante en la escuela primaria en Arizona, y mientras esperaba poder crecer y escapar hacia una realidad más vasta, me salvó la lectura de libros, tanto los traducidos como los que habían sido escrito originalmente en inglés.
El acceso a la literatura, a la literatura universal, me permitió escapar de la prisión de la vanidad nacional, de la falta de cultura, del obligatorio provincialismo, de la educación formal inane, de destinos imperfectos y de la mala suerte. La literatura fue el pasaporte para ingresar a una vida más amplia; es decir, la zona de la libertad.
"Una de las tareas de la literatura es formular preguntas y elaborar afirmaciones contrarias a las beaterías reinantes. E incluso cuando el arte no es contestatario, las artes tienden a la oposición. La literatura es diálogo, respuesta. La literatura puede definirse como la historia de la respuesta humana a lo que está vivo o moribundo a medida que las culturas se desarrollan y relacionan unas con otras.
Los escritores pueden hacer algo para combatir esos lugares comunes de nuestra alteridad, nuestra diferencia, pues los escritores son creadores, no solo transmisores de mitos. La literatura no solo ofrece mitos sino contramitos, al igual que la vida ofrece contraexperiencias: experiencias que confunden lo que creías creer, sentir o pensar.
Un escritor, me parece, es alguien que presta atención al mundo. Eso significa que intentamos comprender, asimilar, relacionarnos con la maldad de la cual son capaces los seres humanos, sin corrompernos -convirtiéndonos en cínicos o superficiales- al comprenderlo.
La literatura nos puede contar cómo es el mundo. La literatura puede ofrecer modelos y legar profundos conocimientos encarnados en el lenguaje, en la narrativa. La literatura puede adiestrar y ejercitar nuestra capacidad para llorar por los que no somos nosotros o no son los nuestros.
¿Qué seríamos si no pudiéramos sentir compasión por quienes no somos nosotros o no son los nuestros?¿Quiénes seríamos si no pudiéramos olvidarnos de nosotros mismos, al menos un rato?¿Qué seríamos si no pudiéramos aprender, perdonar?¿Nos convertiríamos en algo diferente de lo que somos?"






18 enero 2012

De la crisis a la resiliencia: pasando por el cambio de Larry Crowne




Hay formas sencillas y claras, otras complejas y hasta confusas que intentan explicar el tránsito de las personas y lo que las motiva a cambiar. No lo dudo, pues no es fácil de explicar y menos de mostrar, especialmente cuando 98 minutos es el tiempo para pasar de la crisis a la resiliencia en una sala de cine.


Larry Crowe escrita y dirigida por el conocido Tom Hanks, quien de manera sencilla nos comparte como espejo de su propia experiencia, el tema de las segundas oportunidades en la vida y de cómo las oportunidades no pueden menos que llegar de la mano de las crisis. No puedo dejar pasar el inicio de la trama como el detonante de esta reflexión. La situación laboral de Larry en un país que enfrenta una recesión económica y en medio de ella las empresas toman decisiones difíciles (y probablemente en muchos de los casos, desacertadas) me pregunto si no es paradójicamente, el caldo de cultivo para la resiliencia?


El filme se inicia con una situación difícil desde el ámbito laboral, donde el argumento de la falta de educación se muestra como suficiente para la desincorporación del personal. Es en definitiva un argumento pobre, que de manera cruda y cínica es expuesto por un trío de gerentes y el líder de U-Mart (cualquier similitud con la realidad sería coincidencia)


Acá el primero de los aprendizajes: la experticia del trabajador, sus valores e involucramiento con la filosofía de trabajo no pueden verse contrapuestos a la edad, su conocimiento práctico, el compromiso, el cuidado de los detalles y la pasión por el trabajo. Pero de igual manera y también contrapuesta, esto abre paso a la primera reflexión de la crisis, donde quizá la burla y el cinismo en el proceso de despido, sean algunos de los elementos que luego se revierten en entusiasmo y fuerza para dar paso a la resiliencia de Larry.


Si hay algo claro pero nada sencillo expuesto a lo largo de esta historia, es que levantarte y continuar significa estar dispuesto a: aceptar que uno ha caído, vivir y superar el dolor, levantarte, poner en práctica lo que sabes, estar dispuesto a aprender cosas nuevas, adaptarte a la novedad y, de nuevo al principio decidirte a continuar.

Buena parte de la resiliencia pasa por este proceso que de manera sencilla nos habla de haber aprendido de una situación compleja y sacar lo mejor de ella para salir fortalecidos. Por supuesto, que no puedes esperar que nada de este proceso sea fácil!


La certeza del cambio después de una crisis es un hecho positivamente irremediable en la vida de la gente, y la diferencia sustancial radica en comprenderlo, aceptarlo y aprovecharlo, para hacer efectiva la transformación de la propia vida. Para la gente, la mayor de las dificultades probablemente estribe en la intransigencia y la presión social que suele asfixiar la renovación, de allí que el impulso propio y el que otros nos dan para contrariar a ambas dificultades, sea una fuente a la que recurramos con frecuencia para levantarnos y continuar.


Yo creo que estar decidido a encontrar el lado amable de las cosas a través de la risa y la alegría, a emprender un proyecto que se cree imposible, y con él, dar inicio a la cruzada de los afectos, a tomar la iniciativa aún cuando te de miedo, a cambiar del clásico rol a uno que parece moderno, a gemir o gritar, pedir o dar sin limitantes en el tono, profesión, edad o sexo, es justamente la suma de cosas (entre muchas otras) que te hará ver la crisis a lo lejos, dando paso al inicio de algo nuevo.